miércoles, 22 de febrero de 2017
sábado, 11 de febrero de 2017
El pasado y el futuro.
La evolución nos ha programado con un poderoso instinto de supervivencia, para que nos mantengamos vivos y a su servicio.
Ese instinto se proyecta hacia el futuro. Por eso nos angustia la muerte. Sin embargo, nos es indiferente el tiempo infinito que existió antes de nuestro nacimiento.
Ese instinto se proyecta hacia el futuro. Por eso nos angustia la muerte. Sin embargo, nos es indiferente el tiempo infinito que existió antes de nuestro nacimiento.
No necesitamos un cielo ni un dios para el pasado, sino para el futuro, a pesar de que no existíamos antes de nuestro nacimiento, igual que no existiremos después de nuestra muerte.
miércoles, 8 de febrero de 2017
Oriente. (Intimidad)
Esta dulce sensación
de haber dejado atrás las ambiciones
y ver,
al otro lado del espejo,
el amanecer de la vejez.
de haber dejado atrás las ambiciones
y ver,
al otro lado del espejo,
el amanecer de la vejez.
Esta dulce sensación
de flotar inerte en el río del tiempo,
de flotar inerte en el río del tiempo,
esperando,
en las aguas tranquilas del delta,
en las aguas tranquilas del delta,
el abrazo definitivo del océano.
lunes, 6 de febrero de 2017
Desde la otra orilla.
Siempre, desde la infancia, me gustó cruzar el río. Luego, con los años, esos viajes se fueron haciendo más frecuentes y más largos. Ahora, que veo amanecer en el espejo una vejez siempre añorada, me he instalado definitivamente en "la otra orilla".
Entre la niebla, que cubre el río, me parece ver, desde este lado:
-Lo insignificante y falibles que somos los humanos, como seres individuales y como especie.
-La razón, de la que tan orgullosos nos sentimos, es solo una herramienta evolutiva que nos ayuda a sobrevivir, pero no sirve para sacarnos del laberinto donde ella misma nos ha metido y por donde vagamos sin rumbo.
-Los mitos, los dioses, las patrias, los principios y las verdades absolutas son el yugo que nos pone el sistema para someternos.
-El orgullo, la soberbia, las ansias de poder y de poseer y los sueños de grandeza innatos que nos dominan, nos esclavizan, nos amargan la vida y nos impiden escapar del rebaño.
Entre la niebla, que cubre el río, me parece ver, desde este lado:
-Lo insignificante y falibles que somos los humanos, como seres individuales y como especie.
-La razón, de la que tan orgullosos nos sentimos, es solo una herramienta evolutiva que nos ayuda a sobrevivir, pero no sirve para sacarnos del laberinto donde ella misma nos ha metido y por donde vagamos sin rumbo.
-Los mitos, los dioses, las patrias, los principios y las verdades absolutas son el yugo que nos pone el sistema para someternos.
-El orgullo, la soberbia, las ansias de poder y de poseer y los sueños de grandeza innatos que nos dominan, nos esclavizan, nos amargan la vida y nos impiden escapar del rebaño.
-Las más inteligentes palabras de los más grandes sabios o los más importantes principios matemáticos o físicos tienen el mismo valor absoluto que el canto de un pájaro o el croar de una rana.
jueves, 2 de febrero de 2017
Los sueños y las horas.
Sobre la aterciopelada noche de mi espalda
se duerme el atardecer de un amanecer perdido.
He olvidado el gran cubo de basura
que, sobre el piano apolillado,
embellece la sala de los viejos mitos.
Los niños contemplan
los azules sonidos de las torres
y las faldas que bailan
sobre las tumbas de los faraones.
La eterna lengua del océano
acaricia los sexos de las playas,
mientras la vida y la muerte
se entretienen con su infinito juego.
Los cascabeles de tus ojos tristes
hacen latir las tejas de mi alma herida.
Yo espero, sin interés, el regreso a la nada
y tú sueñas con un proyecto de templos destruidos.
y tú sueñas con un proyecto de templos destruidos.
viernes, 27 de enero de 2017
El payaso loco.
El hombre moderno, el Homo Sapiens Sapiens, apareció como especie hace unos 100.000 años, como consecuencia del proceso evolutivo de una larga cadena de antepasados homínidos. Los más conocidos son: el Homo Sapiens (300.000 años), el Homo Erectus (1,5 millones de años), el Homo Habilis (2 millones) y el Australopithecus (3 o 4 millones). Todos ellos fueron nómadas, primero recolectores y luego, también, carroñeros y cazadores. Vivián en pequeños grupos que cambiaban periódicamente de lugar en función de los recursos que le aportaba el medio. Tenían escasas propiedades, solo las que podían transportar sobre ellos. Estaban completamente integrados con la naturaleza, considerándose parte de ella. No se sabe cuando aparecieron los dioses, pero posiblemente fue cuando el desarrollo del cerebro les hizo tener conciencia de la muerte y les llegó el pánico, que nosotros seguimos padeciendo. Sus dioses eran reales: el sol, la tierra, el rayo, la lluvia, el viento, el mar... Elementos de los que dependían, a los que temían y que no podían controlar.
Nuestra forma actual de vivir y de pensar es consecuencia del cambio brusco que se produjo en nuestra especie hace solo unos 10.000 años, cuando nos hicimos agricultores-ganaderos y sedentarios. Aprendimos a domesticar las plantas y los animales, convirtiéndolos en nuestros esclavos. La demografía empezó a crecer exponencialmente. Con el sedentarismo nacieron las ciudades y los países con miles y millones de habitantes. Poco a poco nos fuimos separando de la naturaleza y de los otros seres vivos. Como consecuencia de ello, surge el convencimiento de que somos seres superiores al resto de las otras especies que habitan el planeta. Luego aparecen los dioses imaginarios y la religión monoteísta en que hemos sido educados, que nos enseña que somos igual que dioses, con un alma inmortal y los propietarios de la tierra.
El hijo de un modesto y humilde simio camina hoy como un loco, orgulloso, llevando sobre su cabeza un gran corona y creyéndose el rey de todo el universo.
martes, 24 de enero de 2017
Darwin
En la conferencia que el filósofo Karl R Popper dió en el Darwin College de Cambrige, el día 8 de noviembre de 1977, sobre “la selección natural y el surgimiento de la mente”, dijo: “Darwin no es solamente el más grande de los biólogos sino también una persona admirable, venerable y encantadora. En sus cartas y en su biografía se descubre un ser humano casi perfecto en su sencillez, humildad, modestia y devoción por la verdad”.
Los grandes innovadores de la ciencia son aquellos que han sabido desprenderse del orgullo y la soberbia que rige el comportamiento de nuestra especie.
¿Cómo es posible, si no, que un hombre que fue educado en el convencimiento de que pertenecía a una especie superior, creado por un dios y provisto de un alma inmortal, pudiera, guiado por la razón, arrancarse la corona real y ponerse a caminar, de igual a igual, con los otros seres vivos del planeta?
Los grandes innovadores de la ciencia son aquellos que han sabido desprenderse del orgullo y la soberbia que rige el comportamiento de nuestra especie.
¿Cómo es posible, si no, que un hombre que fue educado en el convencimiento de que pertenecía a una especie superior, creado por un dios y provisto de un alma inmortal, pudiera, guiado por la razón, arrancarse la corona real y ponerse a caminar, de igual a igual, con los otros seres vivos del planeta?
sábado, 21 de enero de 2017
La evolución.
"Nada tiene sentido en biología si no es bajo el prisma de la evolución"
(Theodosious Dobzhansky)
Charles Darwin fue el Copérnico de la biología. Los organismos biológicos se agrupan en unidades de reproducción que llamamos especies. Las especies que existen hoy no fueron creadas por una divinidad. Proceden de otras especies que existieron en el pasado, a través de un proceso de descendencia con modificaciones. Desde que la vida apareció sobre la tierra ha estado sometida a un proceso continuo de evolución para adaptarse al medio ambiente cambiante donde se desarrollaba.
La miopía y la soberbia nos hacen creer que somos el final de ese largo proceso, de 3.500 millones de años, y que la evolución se detendrá porque ha llegado, con nosotros, a su máxima perfección, pero somos solo un eslabón más de esa larga cadena. Dentro de unos pocos millones de años nuestra especie habrá desaparecido por evolución o por extinción.
No solo nosotros, como seres individuales, estamos programados para desaparecer, sino también nuestra propia especie.
Todos nuestros mitos, nuestros principios morales, nuestras leyes, nuestra cultura, nuestra forma de ver y de entender el mundo, nuestros dioses, nuestros fundamentos físicos y matemáticos, todo lo que hoy nos parece eterno, desaparecerá, después de haber realizado su aportación a la cadena evolutiva.
Esta es, pienso, la lección de humildad y relatividad que nos enseña el estudio de la evolución.
Esta es, pienso, la lección de humildad y relatividad que nos enseña el estudio de la evolución.
lunes, 9 de enero de 2017
Los ciegos orgullosos.
Robert Wilson (Norteamericano y Premio Nobel de Física por su descubrimiento de la radiación cósmica de fondo de microondas): "No sabemos lo que es el 96% del universo".
Teodoro Vives (Autor de "Espacio y Tiempo" y figura de referencia en la astronomía española de la segunda mitad del siglo XX): la percepción nos enseña que el mundo virtual que vemos en el interior de nuestro cerebro no tiene nada que ver con el real que puede existir en el exterior y el cual nunca llegaremos a conocer por las limitaciones de nuestros propios sentido. Luego añade: Como sonámbulos los científicos han estado siempre caminando a tientas entre los oscuros misterios del universo, guiados por el sueño de la razón, en un vano intento de descubrir la realidad objetiva del mundo. Hasta que poco a poco se ha hecho patente que esa realidad es inalcanzable. Lo único que podemos conocer es la imagen virtual del mundo interior creada por la mente. Pero eso nos basta para sobrevivir y prosperar en un universo exterior que desconocemos.
Nuestros sentidos solo pueden captar el 4% de lo que existe ahí fuera, luego, ese escaso 4%, llega a nuestro cerebro adulterado y deformado por el propio mecanismo de la percepción.
Pero, lo que es todavía más importante, en nuestro cerebro existe todo un mundo inventado, fruto de nuestra imaginación, en el cual creemos ciegamente y por el cual estamos dispuestos hasta morir.
Pero, lo que es todavía más importante, en nuestro cerebro existe todo un mundo inventado, fruto de nuestra imaginación, en el cual creemos ciegamente y por el cual estamos dispuestos hasta morir.
lunes, 2 de enero de 2017
El hijastro. XXX
¿Por qué no puedo ser igual que los demás
y seguir creyendo las bellas mentiras de la infancia?
y seguir creyendo las bellas mentiras de la infancia?
¿Por qué no puedo integrarme en los grupos sociales
ni en las corrientes de pensamiento?
¿Por qué no puedo ir a los estadios
y, como todos, chillar colérico?
y, como todos, chillar colérico?
¿Por qué no puedo adorar a los dioses,
ni venerar a los próceres,
ni venerar a los próceres,
ni seguir a los líderes, ni a los maestros?
¿Por qué no puedo ser un gregario más,
que se deja llevar despreocupado y feliz por la corriente?
¿Por qué solo me siento bien al margen?
viernes, 30 de diciembre de 2016
Las alas y los sueños.
Hace solo 3 días que escribí "el filósofo", pero ahora pienso que, a pesar de Darwin, todos seguimos llevando alas, todos seguimos soñando con la inmortalidad y ni uno solo de nosotros se siente al mismo nivel que las otras especies.
Esa es, creo, la características fundamental que nos distingue y no la razón que, como el leguaje, la moral, las leyes y todo lo demás, son complementos menores que acomodamos a nuestra arbitraria conveniencia.
Esas alas y esos sueños son las que nos mantienen vivos. Si empleáramos solo la razón y nos viéramos obligados a caminar a ras del suelo, nuestra especie hubiera desaparecido del planeta.
Esas alas y esos sueños son las que nos mantienen vivos. Si empleáramos solo la razón y nos viéramos obligados a caminar a ras del suelo, nuestra especie hubiera desaparecido del planeta.
martes, 27 de diciembre de 2016
"El filósofo".
El 27 de diciembre de 1831, hace hoy 185 años, el Beagle partió de Plymouth, fletado por el Almirantazgo, en viaje de exploración. A bordo iba un joven de 22 años, Charles Darwin, a quien la tripulación puso el apodo de "el filósofo". Ese joven cambiaría no sólo la visión de la biología, sino que también nos cortaría las alas, nos despertaría del sueño de la inmortalidad y nos pondría a caminar sobre la tierra, al mismo nivel que las otras especies.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Carl Sagan
Hoy, que faltan pocos días para que Donald Trump tome posesión como Presidente de los Estados Unidos, se cumplen 20 años de la muerte de Carl Sagan, el escéptico norteamericano que amaba la vida. Astrofísico y gran divulgador científico, fue conocido, sobre todo, por la serie de televisión "Cosmos". Pero el Carl Sagan que más aprecio es el filósofo escéptico de espíritu crítico.
CARL SAGAN:
"Las pseudociencias, las supersticiones, las creencias y el fundamentalismo no son algo nuevo. Han estado con nosotros desde que somos humanos".
"Vivimos en una era basada en la ciencia y la tecnología y con poderes tecnológicos formidables, sin embargo su manejo está en manos de políticos que son analfabetos científicos. Esta mezcla de poder e ignorancia algún día va a estallar delante de nuestras narices".
"La ciencia tiene que ser una forma escéptica de interrogar el universo, teniendo siempre presente que somos falibles".
"Si no tenemos espíritu crítico; si no somos capaces de hacer preguntas escépticas para interrogar a aquellos que dicen que algo es verdad; si no somos capaces de ser escépticos con la autoridad; entonces estaremos a merced de cualquier charlatán político o religioso que aparezca"
domingo, 18 de diciembre de 2016
La imaginación, la mentira y el autoengaño.
Hemos heredado la imaginación y la mentira de las otras especies que nos han precedido en el proceso evolutivo.
Se sabe que solo uno de cada diez intentos de caza de una manada de carnívoros tiene resultados positivos. Esa estratégica de caza es un acto de planificación. El acto de esperar algo en el futuro es, sin lugar a duda, un acto imaginativo.
Se ha podido observar a un chimpancés dando un grito de alarma para que un compañero más fuerte, que ha descubierto un frutal, salga huyendo y así él poder alimentarse.
Nosotros hemos conseguido perfeccionar la imaginación y el engaño hasta unos niveles de locura y, lo que es más importante, hemos aprendido, para sobrevivir, a engañarnos a nosotros mismos.
El mundo sobrenatural es el mejor ejemplo de ello. En él la imaginación y el autoengaño alcanzan su máxima perfección.
Somos unos simios dotados de la capacidad para inventarse y creerse cualquier descabellada historia que pueda dar coherencia a su existencia.
jueves, 15 de diciembre de 2016
Un día te das cuenta...
Un día te das cuenta que dentro de ti no tienes nada propio. Te han ido llenando, desde niño, de normas y principios que te convierten en una máquina programada al servicio del sistema.
Un sistema que nos esclaviza y aunque intenta engañarnos haciéndonos creer que como compensación nos protege y alimenta, lo que realmente hace es mantenernos vivos para utilizarnos en su provecho.
Un sistema que nos esclaviza y aunque intenta engañarnos haciéndonos creer que como compensación nos protege y alimenta, lo que realmente hace es mantenernos vivos para utilizarnos en su provecho.
El "yo", el egoísmo y el instinto de supervivencia, con el que nacemos todos los seres vivos, son la raíces que nos fijan a la vida y también el engaño que todos seguimos ciegamente. Sin ellos ningún ser vivo ni ninguna especie podría sobrevivir.
Estamos diseñados de tal forma que cada uno de nosotros ve el mundo como si ocupara el centro del universo.
Estamos diseñados de tal forma que cada uno de nosotros ve el mundo como si ocupara el centro del universo.
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