miércoles, 29 de noviembre de 2017

El mono loco

Presionados y acorralados por el medio ambiente, los homínidos no encontraron otra salida mejor para sobrevivir que desarrollar aquello que tenían más a mano: su cerebro. Así, incrementando su volumen consiguieron profundizar en el conocimiento del mundo que les rodeaba.
Esto provocó, irremediablemente, que se vieran obligados, al mismo tiempo y como daño colateral, a mirarse a sí mismos, a tener conciencia de su propia existencia y de su muerte. 
El instinto de supervivencia, consustancial con cualquier forma de vida, es incompatible con la conciencia de la muerte. Se produjo entonces un grave conflicto entre la razón, que intentaba emerger, y la conciencia de la muerte que se lo impedía.
La solución la consiguió desarrollando la imaginación al mismo tiempo que iba descubriendo el mundo exterior. El mundo sobrenatural y la esperanza de una vida después de la muerte, hijos del pánico, de la imaginación y del autoengaño, lograron, en principio, resolver el problema. Y así, la imaginación se convirtió en su principal aliado. Con ella consiguió ocultar la realidad que la razón le presentaba ante sus propios ojos y que su naturaleza le impedía aceptar.
Es verdad que el mundo sobrenatural ha frenado el proceso evolutivo normal de la razón, porque sus fundamentos no son racionales, pero también es cierto que sin él, sin el mundo sobrenatural, nunca hubiera podido surgir la razón tal y como se manifiesta hoy.
Desde el descubrimiento de la filosofía por los griegos, la razón intenta, empecinada e inútilmente, liberarse de todas esas fantasías que limitan su desarrollo.
La especie tiene su propio mecanismo reflejo de autodefensa, por eso rechaza y persigue el ateísmo. Sabe que su supervivencia depende de que todos sus miembros crean, sin dudarlo, en un fantástico e increíble cuento. La evolución los ha diseñado para creerse cualquier descabellada historia que pueda dar coherencia a su existencia.
Esa mezcla de pánico e imaginación los ha enloquecido hasta tal punto que no solo los ha hecho creer la estupidez de que son superiores a las otras especies que habitan el planeta, sino, incluso, superiores a las estrellas, a las galaxias y al propio universo porque estos finitos y ellos, pobres simios orgullosos, inmortales.
Con su cerebro están consiguiendo dominar el planeta e intentando salir de él, mientras, como un funambulista, hacen equilibrios sobre la débil cuerda que ellos mismos han trenzado con sus propias mentiras.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Desviando la mirada

En el año 2015 hubo en España 3.602 muertes por suicidios, unos 10 por día. Dicen los especialistas que su número seguramente es mayor porque muchos se disimulan como accidente por razones de vergüenza familiar. No se publican estadísticas sobre el número de intentos de suicidios.




Las personas que se quitan la vida en nuestro país casi duplican a la suma de las muertes producidas por el tráfico, el trabajo, la violencia de género y el terrorismo ¿Por qué nos preocupamos tanto de estas últimas, y nos olvidamos de la primera?
España, a nivel mundial, tiene un índice medio de suicidios. Ocupa el lugar 58 en una tabla de 100 países, con un índice de 8,5 suicidios/100.000 habitantes y año.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los suicidios son un grave problema de salud pública, que permanece oculto a pesar de que se cobra, en el mundo, 800.000 vidas/año. Cuatro veces más que los producidos por los conflictos bélicos y los desastres naturales (200.000).

domingo, 19 de noviembre de 2017

El gran manicomio

Esta mañana, antes de que saliera el sol, un hombre de 71 años escribió:
Vivimos en un gran manicomio y los locos más locos del manicomio guían nuestros pasos. La imaginación es nuestra única salvación, con ella conseguimos dar coherencia a nuestra fugaz y absurda existencia.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Soledad

El pequeño, de ocho años, ya se había dormido. Su esposo, a quien todos querían y admiraban, se había retirado al dormitorio, después de las buenas noches. Ella se quedó consultando el tratamiento de un paciente. Había sido un domingo clásico: paseo, comida familiar, tertulia y regreso a casa. Después de apagar el ordenador se sentó en el salón. Se quedó un momento quieta, inmóvil. De pronto, los ojos brillaron húmedos y las lágrimas rodaron, sin prisa, por sus mejillas.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Foto de familia




En mi dormitorio,
frente a la cama,
hay una foto de 1915.
Mi padre y sus hermanos
con mis abuelos.

A medida que envejezco
se va imponiendo una nueva forma de mirar.
Veo el mundo
como si ya no estuviera aquí,
como si ya estuviera en la nada,
con ellos.




martes, 31 de octubre de 2017

El desertor

¿Por qué los griegos inventaron la razón que nos ha arrastrado a este oscuro callejón sin salida? ¿Es qué acaso son más absurdos los mitos que nuestras razones?
¿Por qué esta especie nuestra tuvo que elegir el camino de la inteligencia y de la conciencia para sobrevivir? ¿No hubiera sido mejor que se extinguiera?
Me persigue constantemente la idea de que la inteligencia, la razón y la conciencia, los atributos que nos han convertido en irracionales dioses inmortales, son el cáncer que hará desaparecer la biología del planeta.
Ahora, a mis 71 años, me gustaría desertar de:
mi educación,
mi cultura,
mis valores,
mi raza,
mi especie,
y de mi propio cuerpo.
Pronto la vida se encargará de ello. Mientras espero, me entretengo observando cómo justificamos con bellas palabras nuestras más bajas  pasiones.

lunes, 30 de octubre de 2017

Tres frases sobre el patriotismo y una sobre la miopía

Patriotismo es creer que tu país es superior a los demás porque tú naciste en él.
Bernard Shaw


Todo imbécil, que no tiene nada de qué enorgullecerse, se refugia en este último recurso: vanagloriarse de la nación a la que por casualidad pertenece.
Arthur Schopenhauer

Del patriotismo y de las religiones, nacen todas las guerras.
Guy de Maupassant


La inteligencia, el patriotismo, la religión y una firme confianza en ese Dios tan poderoso que siempre dispensó sus favores a este país, es todo cuanto necesitamos.

Abraham Lincoln

viernes, 27 de octubre de 2017

¡Qué tristeza!

Esos grupos numerosos con una bandera -no importa el color, ni lo que representan- al cuello, siguiendo a unos líderes y a unas doctrinas, y enfrentados a otros con otros líderes y otras banderas. El ciego proceso evolutivo de la vida, el dios irracional que no entiende de ética,  espera que termine la partida para apostar al caballo ganador después que ha finalizado la carrera.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Aclaración

Yo no tengo el más mínimo control sobre mi lápiz. Me limito a escribir lo que me dicta un tirano desconocido que anda por aquí, aunque no sé bien donde.

Plancton y estrellas.


Es una noche despejada y sin luna de finales de agosto. Empujado por el alisio del nordeste, el pequeño velero navega desde Lanzarote a Tenerife. En la popa, a un metro sobre la superficie del mar e iluminado solo por la luz de las estrellas, me embriago de cielo, de mar y soledad. 
Nos deslizamos sobre la ondulada superficie del océano, envueltos en un manto de fuegos artificiales. El plancton ilumina, con millones de estrellas, las amuras, las bandas y nuestra estela.
De pronto nos sorprende la presencia de los delfines con sus juegos y sus silbidos. Llegan apresurados por la popa, nos adelantan y saltan junto a la proa.  En sus carreras y en sus saltos hacen brillar el plancton y se envuelven en un mágico vestido de luces artificiales.
Las estrellas, el mar, el plancton, los delfines y sus silbidos, la música del viento sobre las velas y de la carena arando la superficie del agua, nos transporta a un mundo de ensueño.
Por un instante, el tiempo se detiene y se hace infinito.

jueves, 19 de octubre de 2017

Gregarios

Hoy escuche que el Presidente de China, Xi Jinping, informó a sus ciudadanos que en el 2050 serán la primera potencia mundial. Si lo consiguen, serán entonces, seguramente, un rebaño todavía más compacto y homogéneo. Las grandes potencias son aquellas que consiguen implantar un único pensamiento para todos sus súbditos. Esa es una tendencia natural de los Sapiens que nos hace poderosos como grupo y nos obliga a seguir inventos artificiales como patrias, religiones, doctrinas o sistemas.
Ahora recuerdo todos esos libros de autoayuda que llenan las librerías o esas frases de autoestima que nos llegan desde todos los frentes. Esa es la oscuridad que buscamos para escapar de la luz de la realidad y que intenté expresar en mi anterior entrada.
Somos, cada vez más, los defensores apasionados y, al mismo tiempo, los esclavos de las universales mentiras.
 

               "El enlevitado impar precedía a los otros seis y llevaba una bandera española, cuyo grueso mástil terminaba en una zapatilla despilfarrada"
                  "En el sitio donde antes estaba mi estatua había ahora un burro apolillado, cojo de una pata, y un cubo de basura adornado con lirios blancos"

¿era yo un caballo?
Crimen
Agustín Espinosa García (1897-1939)

domingo, 15 de octubre de 2017

Pánico

Asustados, al ver la luz que nos rodea,
intentamos ponernos a la sombra y vivir en la oscuridad.
Por eso hemos inventado todo un mundo paralelo,
para protegernos de la cegadora realidad.
Nuestra vida se reduce solo a eso,
defender con pasión nuestras propias mentiras.

jueves, 5 de octubre de 2017

martes, 3 de octubre de 2017

Trece y trece.

ME GUSTA
la soledad y el silencio
los guachinches
las otras razones
la sencillez
las riberas de los ríos y las orillas de los mares
los senderos
las contradicciones
la ropa de los mercadillos
la suave brisa que al atardecer sube por el valle
los misterios de la vida, del tiempo y del espacio
los inseguros
los perdedores
y los suicidas

NO ME GUSTA
los gregarios
las patrias, las bandera, los himnos y las fronteras
el glamour
los que pisan fuerte y caminan estirados
las ideologías
los profetas
el rebaño que se agrupa alrededor de una doctrina o de un líder
el proselitismo
las verdades absolutas
los proceres
las corbatas 
y los triunfadores


domingo, 1 de octubre de 2017

Realidad y fantasía.

Una prueba de nuestra soberbia y de nuestra estupidez, de la que no escapa el mundo científico,  es la nomenclatura con que hemos definido a nuestra propia especie: "Sapiens Sapiens". Dos veces sabios.
Se nos hace creer que somos unos seres privilegiados, dotados de conciencia y de otras cualidades excepcionales, que ocupamos el centro del universo y que hemos sido hechos por un Dios perfecto a su imagen y semejanza.
La razón intenta, inútilmente, obligarnos a enfrentarnos con la realidad. Las antiguas filosofías orientales ya lo intentaron. Luego los griegos y, más tarde, Descartes, Galileo, Darwin... 
Pero, a pesar de que todo ha sido ya dicho, seguimos soñando. La realidad y la razón nunca nos han interesado. Vivimos de sueños de grandeza.
El instinto de supervivencia y el pánico nos impiden ver la realidad que tenemos ante nuestros propios ojos.

sábado, 16 de septiembre de 2017

La vida.

Hace unos días le escuché a un joven, que llevaba un vaso en la mano y una amplia sonrisa en su rostro, esta frase: "La vida es para vivirla, no para entenderla".
Qué gran verdad, pensé primero, y no como el estúpido autor de este blog que hace todo lo contrario.
Pero luego... Creo que esa forma de entender la vida es la que nos ata al sistema, nos destruye el espíritu crítico y nos hace andar junto al rebaño. Sí, es posible que así se sea más feliz, pero es una estúpida felicidad.
Pero ahora, finalmente, pienso que las dos formas son igualmente inútiles y estúpidas.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Al final.

El viejo profesor, después del paseo matinal y como era su costumbre, se sentó en un banco del parque a reflexionar.
¡Cómo cambia nuestra visión del mundo y de la existencia con el paso del tiempo!, pensó... y siguió pensando.
Luego sacó de un bolsillo la pequeña libreta, que siempre le acompañaba, y escribió:


Nosotros.
Nuestra especie.
Nuestras razones.
Nuestros mitos.
Nuestros dioses.
Todos los libros.
Todas las obras de arte.
Las computadoras.
Las grandes construcciones
y las naves espaciales.
Este diminuto planeta que nos hace girar sin sentido.
El universo en el que estamos atrapados.
Tienen el mismo valor absoluto,
que esta humilde hoja,
que la brisa pasea,
cerca de mis zapatos,
por el suelo del parque.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Matrioshka.

MATRIOSHKA
(Muñeca rusa hueca que alberga en su interior otras más pequeñas)

Ayer, poco antes de amanecer, tuve un sueño. Soñé que me había hecho pequeño. Tan, tan pequeño que ahora la tierra se había convertido en un electrón, que giraba a una velocidad vertiginosa alrededor de su núcleo. Ustedes, los mares, los bosques y las ciudades también vivían conmigo sobre ese electrón. Nuestra vida duraba una fracción de segundo, lo que tarda el electrón en realizar setenta u ochenta vueltas al núcleo. Pero en ese tiempo, adaptado a nuestra vida, podíamos hacer lo mismo que aquí: nacer, crecer, reproducirnos, pensar e intentar encontrarle una explicación a ese mundo. Ese átomo estaba alojado en el interior de un pequeño grano de arena. Los físicos, los matemáticos y los astrónomos de ese electrón, que con sus telescopios habían podido llegar a ver los otros átomos y moléculas, hasta los límites del grano de arena, entendían que el grano de arena era todo el universo y especulaban, como aquí, con un big-bang, sin poder imaginar que ese universo solo era un grano de arena en el desierto de nuestra tierra.
También soñé, más tarde, que nuestra tierra, de ahora, era un átomo, que con su sol, las otras estrella y las galaxias visibles, formaban un grano de arena de grandes dimensiones, que vagaba por el desierto, empujado por el viento, de un planeta de proporciones descomunales, que tardaba en dar una vuelta, sobre su estrella, un tiempo casí infinito y donde vivían animales y plantas, como aquí, pero infinitamente mayores.
Y así seguí soñando, hacia arriba y hacia abajo, en un nuevo infinito de "matrioshka".

sábado, 12 de agosto de 2017

Primeras notas sobre Polonia.


 REFLEXIONES EN EL TREN DE BYDGOSZCZ A GDANSK
                           (La contradictoria Polonia)

Bydgoszcz o la "Pequeña Venecia", como la llaman los polacos, cuenta con un amplio entramado de ríos, canales, exclusas y puentes, rodeado de parques que, con la música del agua, invitan al paseo y la relajación. El poco turismo existente es, en su mayoría, polaco. Familias que disfrutan del buen tiempo y de las vacaciones de los niños, que juegan y se refrescan  en cualquier lugar donde encuentren agua (fuentes, ríos y canales). La guía dice que la ciudad está comunicada fluvialmente con Berlín, el Mar Báltico y el Mar Negro. Esos anchos caminos de agua eran las autopistas del pasado.
La religión y el alcoholismo -las dos balsas salvavidas de los Sapiens- están presente en el aire. Cuando visitamos las iglesias se siente el fervor de la gente. Nos llama la atención el gran número de niños. Los matrimonios jóvenes son, en su gran mayoría, familias numerosas (3, 4 o 5 hijos). En los barrios marginales de las ciudades se pueden ver la pobreza junto con el alcoholismo, en unos edificios casi en ruinas, que contrastoan con el centro y con los cuidados parques y jardines. A las gentes, que hablan siempre en voz baja, casi en secreto, parece que les resulta difícil sonreír. En una estación de tren, un señor cogió dos de nuestras tres maletas para ayudarnos a salvar una escalera. Cuando me despedí de él, mi sonrisa y mis palabras de agradecimiento se encontraron con un rostro serio, casi enfadado, que se alejaba. Una camarera de hotel rechazó orgullosa una propina que Leonor quiso darle en compensación por un favor. Las ciudades, a pesar de la pobreza, están relativamente limpias. Parecen serios y cumplidores de las normas de convivencia. Se siente uno muy seguro rodeado de estas gentes, especialmente en las zonas rurales.

miércoles, 9 de agosto de 2017

VIAJAR (Reflexiones desde Polonia)

Los grandes viajeros dicen que el peor enemigo de los viajes es el miedo, que inconscientemente lo ocultamos con disculpas como la falta de tiempo o de dinero. Durante los viajes descubrimos que el resto de los habitantes del planeta son iguales o mejores que nosotros, aunque nos empeñemos en decir lo contrario. No olvidemos que nuestros principios, nuestra cultura, nuestra forma de pensar y de vivir es una más y, con toda seguridad, no la mejor entre las infinitas existentes que desconocemos.
Hace más de treinta años que no voy a una agencia de viajes. Preparo, personalmente, mis viajes. Pero esta forma de viajar requiere algún esfuerzo. No queda más  remedio que remangarse la camisa, alejarse de la televisión basura que nos embrutece y ponerse a trabajar frente al ordenador.
Primero encontrar un país que despierte nuestro interés y a dónde podamos desplazarnos lo más directo y económico posible. Un buen sistema para inspirarnos es entrar en la web de Aena. En los aeropuertos Tenerife Sur, Tenerife Norte, Madrid, Barcelona... y explorar en los destinos de los vuelos de las compañías aéreas. Luego, una vez que hayamos encontrado el destino y el vuelo, informarnos sobre el país, los lugares de interés para visitar, la forma de desplazarnos dentro de él, diseñar un itinerario y, después, buscar los hoteles. Finalmente, y ya con todos la información en la mano, incluido los gastos, tomar una decisión. Si es favorable, adelante. En caso contrario no habremos perdido el tiempo. De esa manera he viajado muchas veces, cómodamente y sin moverme de casa. Realmenteo lo de remangarse es una expresión poco afortunada. El viaje comienza a disfrutarse con los sueños de la preparación.
Aunque cada uno tiene sus gustos, pienso que el mayor error del viajero es convertirse en turista. Integrarse en esos grupos compactos, sometidos a la disciplina de un guía y a un estrés casi permanente. Nuestro cerebro no es capaz de asimilar los datos que introducimos en grandes cantidades y atropelladamente.
La relajación y la tranquilidad debe ser una de las condiciones básicas del viajero. La ansiedad por querer verlo todo en un corto espacio de tiempo es su peor enemigo. Descansar bien para recuperarnos de los largos paseos. Visitar las mínimas atracciones turísticas imprescindibles. Entrar en museos solo en casos excepcionales, para estar como máximo una hora y para ver detalles concretos. Pero, sobre todo, pasear por calles, plazas, parques, junto al mar o los ríos. Sentarse a observar el paso de la gente o los juegos alegres de los niños y ¿por qué no? dejar volar la imaginación. Evitar los lugares llenos de turistas e intentar comunicarnos, en lo posible, con la gente del lugar. Todo eso contribuye a conocer el país y su gente.
Y ser, por encima de todo, humilde y no olvidarse jamás de la realidad: que todo es transitorio, que nada es importante y que pronto nuestro cerebro acabará como el disco duro de la contabilidad B del PP.

miércoles, 2 de agosto de 2017

La magia de las palabras



  "PEQUEÑO VALS VIENÉS"
(Federico García Lorca)


 En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte 
y un bosque de palomas disecadas. 
Hay un fragmento de la mañana 
en el museo de la escarcha. 
Hay un salón con mil ventanas. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals con la boca cerrada. 

Este vals, este vals, este vals, 
de sí, de muerte y de coñac 
que moja su cola en el mar. 

Te quiero, te quiero, te quiero, 
con la butaca y el libro muerto, 
por el melancólico pasillo, 
en el oscuro desván del lirio, 
en nuestra cama de la luna 
y en la danza que sueña la tortuga. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals de quebrada cintura. 

En Viena hay cuatro espejos 
donde juegan tu boca y los ecos. 
Hay una muerte para piano 
que pinta de azul a los muchachos. 
Hay mendigos por los tejados. 
Hay frescas guirnaldas de llanto. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals que se muere en mis brazos. 

Porque te quiero, te quiero, amor mío, 
en el desván donde juegan los niños, 
soñando viejas luces de Hungría 
por los rumores de la tarde tibia, 
viendo ovejas y lirios de nieve 
por el silencio oscuro de tu frente. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals del "Te quiero siempre". 

En Viena bailaré contigo 
con un disfraz que tenga 
cabeza de río. 
¡Mira qué orilla tengo de jacintos! 
Dejaré mi boca entre tus piernas, 
mi alma en fotografías y azucenas, 
y en las ondas oscuras de tu andar 
quiero, amor mío, amor mío, dejar, 
violín y sepulcro, las cintas del vals.








miércoles, 26 de julio de 2017

XXX Injusticia.

Mis primeros años de escuela y de bachillerato fueron un auténtico desastre. Vivía en San Sebastián de la Gomera. Para un niño todo el entorno era un patio de recreo infinito. Mi casa estaba a cinco minutos del mar, del barranco, del campo de fútbol, de las palmeras y de la plaza. Como ahora, vivía más de sueños que de realidades. Nunca tuve el más mínimo interés por la ortografía, la gramática, el latín o la geografía. Odiaba, y sigo odiando, aquellas clases donde nos enseñaban con unos métodos pedagógicos arcaicos de castigo y humillación. Era por los años 55/60 del siglo pasado. Años de fundamentalismo medieval y de dictadura embrutecedora.
Todos mis compañeros de clase eran más inteligentes, más estudiosos y más responsables que yo. Yo era de los últimos de la clase.
Aunque en aquel entonces, sumido en mis juegos, no me daba cuenta, hoy recuerdo, sobre todo, la miseria cultural y pobreza económica.
Cuando acabamos la escuela algunos de mis compañeros tuvieron que ponerse a trabajar para ayudar económicamente a sus familias. Lo mismo ocurrió cuando terminamos el bachillerato. Solo unos pocos, los que disponíamos en casa de una posición económica desahogada, pudimos, a pesar de nuestras limitaciones, continuar y hacer estudios superiores.
Siento, a pesar de los años transcurridos, la culpa de esa injusticia y pienso que una sociedad que se rige por esos principios está favoreciendo los privilegios de una estúpida élite y tirando por la borda su futuro.

miércoles, 19 de julio de 2017

...y Amén

En los foros científicos se habla, como de una verdad indiscutible y con mucha insistencia, de las nuevas técnicas que conseguirán, en algunos años, acabar con la muerte. Hace unos días estuve dialogando con un compañero defensor de esa creencia. Cuando le dije que eso era solo un sueño consecuencia de nuestro instinto de perdurar y que hasta el Sol tenía sus días contados, él me contestó que bueno, que lo del Sol quedaba muy lejos, dentro de muchos millones de años.
Esta mañana, antes de que saliera el Sol, he estado meditando sobre ello. Me acordé de la infancia. Esa etapa de la vida en la que el tiempo transcurría con tanta lentitud que nos parecía infinito. La madurez y la vejez, que ha llegado tan pronto, la veíamos tan lejos como los millones de años que le faltan al Sol para apagarse.
El instinto de seguir aquí, cueste lo que cueste, no es solo propio de los Sapiens, es de todas los organismos vivos. Cualquiera especie que perdiera ese instinto se extinguiría rápidamente.
Pero la razón me dice que es absurdo querer seguir aquí eternamente. No morirnos sería prolongar innecesariamente una incomprensible y absurda estupidez por los siglos de los siglos y Amén.

miércoles, 12 de julio de 2017

El misterio de la vida

Un hombre libera, en cada eyaculación, unos 250 millones de espermatozoides y una mujer 1 óvulo cada mes. Un hombre sano produce a lo largo de su vida unos 525 billones de espermatozoides y una mujer libera unos 450 óvulos, capaces de ser fecundados. De esas combinaciones se deduce que nuestros padres podrían haber concebido 200 trillones hijos diferentes, por lo que la probabilidad de que cualquiera de nosotros esté aquí es muy remota. 
Si tenemos en cuenta, además, que las probabilidades de que nacieran nuestros antepasados -padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos...- fueron las mismas, resulta que la probabilidad de nuestra existencia es un número infinitamente pequeño.
Estamos aquí como consecuencia de un hecho fortuito, como podía estar cualquier otro, y no por haber sido elegidos
Sin embargo, hasta el más humilde de nosotros va por la vida creyéndose el centro del universo, imprescindible y único. 
Nuestro sitio natural es la nada. Somos un improbable flash en medio de un vacío infinito.
¡Qué patético el viejo redactor de este blog! Se sabe descendiente de un simio, con un cerebro consecuencia de un proceso evolutivo caprichoso, oportunista, irracional y caótico, y, a pesar de ello, se divierte intentando, como un estúpido, encontrarle algún sentido a todo este lío.
  




miércoles, 5 de julio de 2017

La toalla del bidé.

Voy a hablarles del gran descubrimiento que hice, por casualidad, hace unos días.
Me estaba bañando en casa. Leonor, mi mujer, había salido. Cuando terminé la ducha me di cuenta que la toalla de baño no estaba colgada en su perchero, como es habitual. Pensé primero en ir a buscarla. Para ello tendría que ir hasta la solana, en el otro extremo de la casa, donde debería estar y regresar. Chorreando agua, como estaba, iba a dejar todo perdido. No sabía qué hacer. De pronto, vi que la pequeña toalla del bidé estaba en su sitio y al alcance de la mano. En principio, no me pareció bien. Seguro, a ella no le gustaría. Pero lo pensé mejor. Siempre que uso el bidé me limpio bien, con profundidad y detenimiento. La toalla solo la uso para secarme ligeramente. La toalla debe estar perfectamente limpia. Así que, me llené de valor, la cogí y me sequé.
En principio no le di importancia. La coloqué en su sitio y fui al dormitorio a vestirme. De pronto se encendió una gran luz que iluminó, como un flash, el interior de mi cerebro. ¡Eureka, lo he descubierto! Corrí, desnudo como estaba, y cogí un metro. Medí la toalla del bidé (0,40 x 0,25 = 0,10 m2) y la de baño (1,50 x 1,00 = 1,5 m2) !Dios mío, 15 veces más pequeña! Toda la vida he usado para secarme, después del baño, una toalla de 1,5 m2, cuando podría haberlo hecho con una de 0,10 ¡Qué locura! ¡Qué derroche! ¡Qué estúpidos somos los humanos!
¡Qué bien me sentía con mi nuevo descubrimiento! Orgulloso, importante, en posesión de la verdad y por encima del resto de mis semejantes, casi como el expresidente del Gobierno, José María Aznar.
En cuanto mi mujer llegó a casa corri, entre orgulloso y eufórico, a decírselo. Cuando terminé, dejó en el suelo unas bolsas que traía en las manos, se incorporó, se giró hacia mí, me miró y me dijo entre enfadada y sería: “Deberías ir al médico, cada día estás peor. La próxima vez te secas con un confeti".
Agaché la cabeza y me retire humillado. Estoy acostumbrado a sus críticas, pero esta vez... ¡Qué frustración! ¡Qué desengaño! ¡Qué golpe tan duro! Creo que nunca me he sentido tan mal, ni cuando critica mis pobres "ocurrencias". Somos como Don Quijote y Sancho. Yo siempre intentando, sin conseguirlo, traerla hasta los cerros de Úbeda, por donde siempre ando perdido y ella procurando llevarme a una aburrida realidad.
Escribo esto con la esperanza de incluirlo, algún día, en un libro que debería titularse "las imbecilidades humanas".

lunes, 26 de junio de 2017

El héroe

Hacía pocos días que el joven, de 18 años, había llegado al frente. Esa mañana, sus compañeros habían cogido un prisionero. Era un muchacho tan joven como él. Todos lo sabían: "el comandante no quería prisioneros". Dio la orden: "que lo mate el nuevo, para que se vaya haciendo un hombre". Sus compañeros, oficiales y soldados, estaban presentes. El prisionero estaba de rodillas en el suelo, atado y humillado. El joven se acercó y colocó la pistola a pocos centímetros de su cabeza. En un gesto, que pareció de debilidad, bajó lentamente el brazo y apuntó hacia el suelo. Luego, lo levantó, en un movimiento rápido, colocó la pistola frente a su propia cabeza y disparó.

lunes, 19 de junio de 2017

El cerebro.

La soberbia innata de nuestra especie no tiene límites. Nos hace creer a todos, y en especial a los científicos, que el cerebro humano es la mayor perfección del universo.
¿Para qué nos sirve ese maravilloso cerebro que tenemos los humanos? Para tonterías: para hacer herramientas y maquinarias, grandes construcciones, computadoras y naves espaciales.
Sin embargo, para lo importante y fundamental, para lo que de verdad nos preocupa e interesa, para eso, es un verdadero inútil. Es incapaz de sacarnos del laberinto de incertidumbre donde estamos atrapados y a donde él nos ha llevado con su irracional torpeza.

miércoles, 14 de junio de 2017

Las Cruces.

En caminos rurales de una de nuestras islas se pueden ver cruces colocadas en una especie de altar. Un panel informativo, junto a ellas, dice que es costumbre, en el mes de mayo, adornarlas con flores y joyas. Luego aclara que en algunos casos las joyas son propiedad de la propia cruz que feligreses caritativos le regalan, en otras son de vecinos del lugar que le prestan para esos días.
En principio, parece tan extraño... ¿Cómo es posible homenajear a esas cruces con, justamente, lo que más despreciaba el que fue clavado en ella?
Pero luego, meditándolo, parece completamente racional y lógico. El mundo sobrenatural apareció hace poco más de 100.000 de años, cuando a los homínidos, que estaban desarrollando su cerebro, les entró el pánico al hacerse conscientes de sí mismo y de su propia muerte. Sin embargo el egoísmo, la soberbia, la fuerza, el ansia de poseer y de dominar, forman parte de la propia vida y están con ella desde su nacimiento sobre la tierra, hace más de 3.500 millones de años.



sábado, 10 de junio de 2017

La objetividad

Decimos que el amor es ciego porque cuando nos enamoramos una parte de nuestro cerebro se desactiva y nos impide ver los aspectos negativos de la persona amada.
Lo mismo nos sucede a la hora de juzgar todo "lo nuestro": nuestra familia, nuestros amigos, nuestra tierra, nuestra raza, nuestra cultura, nuestra religión...
Esa es la razón por la cual nos parece tan racional y lógica nuestra forma de pensar, nuestros principios, nuestras leyes, nuestros mitos religiosos y tan absurdos los de "los otros".
La objetividad es un sueño inalcanzable que conduce al rechazo social, al aislamiento y a la soledad.





miércoles, 7 de junio de 2017

Lluvia

Solo, como cada día, he salido a pasear. La playa está desierta por la lluvia. Siento, bajo mis pies, el contacto de la arena húmeda.
Empiezan, de pronto, a despertar los viejos recuerdos de la infancia. Los paseos junto al barranco, viendo el agua marrón correr hacia el mar. Las mujeres lavando la ropa, arrodilladas, en el borde de la barranquera. El ruido de la lluvia. El tiempo detenido, contemplando hipnotizado los hilos de agua caer, deshaciéndose, sobre el cemento del patio. Las gotas rodando por los cristales. Las gafas y el libro de mi padre sobre la mesa. Las botas de agua y los charcos. El mar embravecido golpeando la playa y el muelle. El cielo gris. El tiempo transcurría tan despacio y llovía tan poco -o a mí me lo parecía- en La Gomera, que cuando lo hacía era una fiesta. 
Ahora, sobre la playa, empieza a llover con fuerza. La lluvia se desliza por el chubasquero y de mis pies, descalzos, brota el agua como desde una fuente.

miércoles, 31 de mayo de 2017

La Televisión

Todas las noches, después de la cena, me paso una hora explorando las infinitas cadenas de la televisión. Por mucho que lo intento no consigo encontrar algo que pueda interesarme. Antes de las once me voy a la cama. Al siguiente día, a las cinco de la mañana, estoy levantado, disfrutando del silencio, leyendo, escribiendo mis tonterías y esperando tranquilo el nuevo día.

miércoles, 24 de mayo de 2017

El yugo

Nacemos completamente desamparados y somos entregados a una familia, a una sociedad, a una cultura, a una religión y a un país, que nos educa para ponernos a su servicio.
Pasamos toda la vida despreocupados y felices, con el yugo alrededor del cuello, sumergidos en la corriente, siguiendo a la manada, a sus líderes y a sus maestros.


miércoles, 17 de mayo de 2017

El ratón y el gato

El alma y los dioses
nos hacen infinitos.
Para eso los inventamos.
Para aliviar nuestro pánico al vacío.
Para vengarnos de la muerte que,
segura de su victoria,
se entretiene jugando con nosotros,
como el gato con el ratón herido.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El precio de la libertad

Nacemos en una barca varada sobre la playa. Prontoy casi sin darnos cuenta, nos la van llenando con una pesada carga de principios, normas, verdades absolutas, supersticiones y mitos. Se va haciendo más y más pesada. Se hace tan pesada que ni las olas, ni las mareas consiguen hacerla flotar.
La mayoría pasan toda su vida, confortablemente, sobre la arena, protegiendo y defendiendo el lastre acumulado.
Unos pocos, de noche y a escondidas, intentan echar todo por la borda.
Los que consiguen escapar del engaño se sienten finalmente libres, pero solos, en medio del océano y a la deriva.