sábado, 4 de mayo de 2019

XXX El Gran Teatro (intimidades)


DEDICATORIA: Para Roland y Aline.

En los años 50 del siglo pasado, durante mi infancia en La Gomera, el país estaba sometido a una férrea dictadura fascista, fruto de un golpe de estado militar y una sangrienta guerra civil. Se permitía solo una forma de pensar y se promovía un culto casi religioso al dictador. Esa cruz se prolongó hasta el año 1975, cuando murió el general.
Desde niño, y casi sin darme cuenta, aprendí el arte de la interpretación. Aprendí que había dos lenguajes. Uno, el que se hablaba dentro de los muros de casa y, otro, el que había que utilizar en la calle. Esas enseñanzas infantiles me ayudaron a llevar luego una vida más segura y confortable.
Durante los primeros años de bachillerato fui un auténtico desastre. Repetí dos cursos. Así que cuando mi familia se trasladó de La Gomera a La Orotava yo empezaba el quinto curso y tenía 17 años, dos más de lo que me correspondía. El único colegio que existía en La Orotava era un colegio religioso. Allí me inscribieron y allí hice el quinto y el sexto de bachillerato. Durante esos dos años asistí cada día a misa. En sexto curso, con 18 años,  ya había perdido la fe y aunque tenía que asistir a los oficios no ponía demasiado interés. Los compañeros de colegio, con las mismas inquietudes, solíamos hablar discretamente de nuestras preocupaciones religiosas. No sé quién me denunció, pero un día me dijeron que tenía que ir al despacho del director.
Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Me dejó bien claro que aquel era un colegio religioso y me amenazó seriamente con la expulsión si no cambiaba mi actitud. Con mis antecedentes de mal estudiante iba a ser, de nuevo, un problema para la familia y sobre todo un disgusto para mi padre, al que adoraba como al dios que había perdido. Me encontraba en una encrucijada y el pánico se apoderó de mí. No encontré otra solución y al siguiente día hablé con el director e interpreté mi papel. Le dije que ya había superado la crisis juvenil que me atormentaba y le agradecí sus palabras que me habían hecho reflexionar. Se limitó a sonreír y por suerte no mostró el más mínimo interés por mis inquietudes. Aunque me costó un gran esfuerzo, a los pocos días, siguiendo el protocolo, me confesé y luego comulgué periódicamente. No volvió a molestarme. Pienso que él tenía la misma fe que yo. Solo le interesaba, como director, que cada actor interpretara su papel sin salirse del guión.
Hoy, desde el mirador de mis 73 años, todo me parece un Gran Teatro y,  a pesar de mis miserias, si me comparo no soy más que un torpe actor aficionado.

jueves, 2 de mayo de 2019

MIrando a la pared (NO)

Descartes, el precursor de los grandes cambios, decía:
"no me ofrezcáis trabajos, dejadme holgazanear".

Mi hija, Yurena, aunque todavía cojea, ya se incorporó a su trabajo en el Instituto de La Palma. Yo intenté persuadirla para que prolongara algo más el tiempo de su recuperación, pero ella se negó a aceptar mis consejos.
-Estoy cansada de mirar a la pared- me comentó.
¡Cómo cambiamos al envejecer! Yo, ahora, mirar a la pared es la actividad que más me divierte.

viernes, 26 de abril de 2019

XXX Conócete a ti mismo

El aforismo griego "conócete a ti mismo"
estaba escrito en el pronaos del templo de Apolo en Delfos
y se le atribuye a alguno de los sabios griegos del siglo VI a. C.

Se cree que el universo observable tiene aproximadamente un diámetro de 13.800 millones de años luz y contiene en su interior 2 billones de galaxias, con 700 cuatrillones de estrellas.
Todo eso que vemos brillando en el cielo durante la noche y que tanto nos emociona está programado, como nosotros, para morir. Cuando se extinga no quedará de él, ni de todo su contenido, la más mínima huella.
Pero antes, mucho antes, dentro de muy poco, yo me marcharé y un poco después todo lo que ahora vive sobre la tierra morirá y más tarde nuestras civilizaciones y un poco después nuestra especie. Después ya nadie se acordará de todo lo que tanto nos preocupa e interesa: los países, los himnos, las banderas, los dioses, los libros, las matemáticas y la física, la poesía, la música, las artes plásticas, la televisión, las redes sociales...
Luego, durante un poco más de tiempo, el sol seguirá enrojeciendo cada mañana el cielo, como lo hace hoy, mientras escribo.
Aunque a nuestro cerebro le parezca casi infinito, todo ese maravilloso universo observable es solo un grano de arena con la misma importancia y trascendencia que cualquiera de los pequeños granos de arena que rueda errático, impulsado por el viento, en cualquiera de nuestros desiertos.
Nuestra forma de organizarnos es igual y tiene la misma trascendencia que la de un hormiguero y el más famoso de nosotros no es más importante ni trascendente que el más humilde de los insectos.


viernes, 12 de abril de 2019

Desaprender( NO)

Las mentiras de la infancia fueron mi mejor escuela. Me enseñaron a ser desconfiado.
Con 17 o 18 años logré desprenderme de los mitos religiosos, de las verdades reveladas y de las supersticiones.
Liberarme, no solo de los dioses, de los charlatanes y de los libros de autoayuda, sino también de las enseñanzas de los maestros, ha sido siempre un agradable entretenimiento y ahora es uno de los placeres favoritos de mi vejez.
Espero, al final, irme con un cerebro limpio, como cuando mi madre me parió, en La Gomera, hace más de 73 años.

jueves, 28 de marzo de 2019

XXX Destellos de la infancia

San Sebastián de la Gomera

La alegría de la lluvia.
Los charcos.
El barranco.
La barranquera.
El mar, la playa y las olas.
Los saltos al vacío desde el muelle.
La caricia del océano.
Los charcos del bajío.
Los cabosos.
El soplo perpetuo del alisio.
El baile de las palmeras.
Las faldas de las niñas.
El viento, siempre el viento.
La plaza del quiosco.
Los laureles gigantes.
Los cuentos de miedo.
Las carreras y los juegos.
Las pelotas de trapo.
La calle del Medio.
El patio del telégrafo viejo con su trozo de cielo.
Los plátanos escachados con gofio.
Y siempre la sombra protectora del telegrafista y la maestra.
 

miércoles, 13 de marzo de 2019

El sanatorio (NO)

El Día,11 de marzo de 2019.


Esas viejas edificaciones del Parque Nacional del Teide, que ahora se van a demoler, fueron construidas a principios del siglo pasado con la intención de alojar a enfermos de tuberculosis de toda Europa, pero nunca fueron usadas como tal.
Las llaves de sus dependencias se custodiaban en la farmacia de los Realejos, que era de un miembro de nuestra familia. El sanatorio se convirtió así en una vivienda vacacional de los Espinosa.
Por los años 30, tío Luis, tío Agustín y otros familiares y amigos, aficionados a la caza, solían alojarse allí cuando pasaban varios días en Las Cañadas disfrutando de su afición.
Cuando yo tenía 17 o 18 años, por 1963, pasábamos las vacaciones de agosto en una casa antigua y grande, junto al mar, en Playa de San Juan. Un caserón propiedad de la familia de tía Juana, que el progreso ha hecho desaparecer. Allí, además de mis padres y mis dos hermanos, se alojaban tía Isabel, su marido, Eliseo Toste, la hija de ellos, Isabel, mis primos Ernesto y Lali y tía Juana.
En uno de esos veranos tío Eliseo, que también había sido cazador, me contó algo que la foto del periódico me ha hecho recordar.
El 18 de julio de 1936, cuando el general Franco se levantó en armas contra la República, tío Agustín era el director del Instituto de Segunda Enseñanza y el presidente del Ateneo de Santa Cruz de Tenerife. Vivía en el Hotel Aguere, de La Laguna, con su familia -nunca tuvo casa propia-. Lo primero que hizo fue esconder los ejemplares de Crimen que tenía, enviar a su familia a Las Palmas y, luego, protegerse en la casa familiar de Los Realejos. Se hizo con las llaves del sanatorio y le dijo a su cuñado, tío Eliseo, que lo acompañara a Las Cañadas. Allí pasó varios días, me contó tío Eliseo, escondido, asustado y atemorizado, presintiendo el calvario que le esperaba.

Mi primo, Luis Espinosa García, médico jubilado, que cumplió ya 88 años, ha hecho este emotivo comentario a mi "ocurrencia":
A finales de los años 30 y principio de los 40 del siglo pasado, mi padre, mi madre, mi hermana Lala y yo pasábamos todos los años un mes en "la casa del médico" -"La casa del médico", que fue demolida hace décadas, era la construcción mayor del sanatorio de Las Cañadas- Allí se juntaba la familia Espinosa, tío Juan, tío Antonio, tío Eliseo, tío Joaquín, mi abuelo José García Estrada y su segunda esposa, tía Mercedes y no sé cuantos más que nos visitaban e incluso dormían una o dos noches. Mi padre, que era farmacéutico, después del levantamiento militar fue encarcelado, depuesto de su cargo en sanidad y obligado a desterrarse fuera del Puerto de la Cruz. Pero yo, con ocho o nueve años fui feliz, muy feliz, sin conocer, hasta años después, lo que había ocurrido a mi alrededor.

domingo, 3 de marzo de 2019

Cumpleaños (NO)



MI MADRE (pocos años antes de morir):
Estaba sentada en su sillón de la cocina.
La luz le llegaba por la espalda.
Acerqué una silla y me senté junto a ella.
Tenía más de 90 años.
Le pregunté qué cómo estaba.
Me contestó, sin mirarme:
"¿Sabes una cosa, Tino?
Yo ya me estoy cansando de todo esto".

Nací el 3 de marzo de 1946, hace hoy 73 años, y empiezo a tener, como mi madre, esa sensación de hastío. Todo a mi alrededor empieza a aburrirme. Es como un libro que se ha leído ya un número infinito de veces. He perdido todo interés por todo aquello que a ustedes tanto les preocupa e interesa.
Pero, todavía, me quedan los bancos de las plazas y los paseos junto al mar.
Casi sin darme cuenta los años me han llevado al paraíso del convencimiento de la inutilidad de todo. Y, a pesar de la arrogancia y el estiramiento que veo a mi alrededor, la vejez me ha descubierto que es lo mismo haber pasado o no por la vida y es lo mismo estar aquí ahora escribiendo que haberme ido ya definitivamente.



















   

       El autor del Blog, con 12 años                                                                                                  ...y esta mañana, antes de amanecer                                                                                                   
                                                                                                                  
                    

viernes, 1 de marzo de 2019

La silla del guerrero (NO)

En la carretera de San Isidro. Breña Alta. Isla de La Palma.
(Muy cerca del contenedor, más próximo a la casa de Yurena, donde dejamos la basura)

Un viento huracanado del NW intentó derrotarlo. Lo inclinó hasta casi la horizontalidad y desenterró parcialmente sus raíces, pero, milagrosamente, consiguió sentarse sobre el viejo muro de piedra y detener su caída.
Luego, con los años, pudo esconder la desnudez de sus raíces, que le hacían sonrojar, y su tronco, otra vez, volvió a enderezarse, fuerte y majestuoso, buscando el cielo.
¡Dios mío! ¡Qué fuerza tiene la vida! ¡Tan fuerte como absurda!
¿Qué buscará, con tanta ansiedad, en las alturas?
¿Le parecerá, cómo a nosotros, corta su larga vida y soñará con paraísos que prolonguen hasta el infinito su existencia, y donde los vientos sean solo brisas perfumadas de primavera?
Nuestro muro de piedra son los menhires, las pirámides, las pagodas, las mezquitas, las catedrales, los templos y todo ese mundo fantástico sobrenatural en el que nos apoyamos, como el drago, para poder seguir el camino de la vida.

martes, 26 de febrero de 2019

26 de febrero de 1616 (NO)

DEDICATORIA: Para mi tío, Agustín Espinosa García,
que conoció, también, la humillación y el silencio.

El día 26 de febrero de 1616, hace hoy 403 años, la Inquisición ordenó le detención de Galileo Galilei para juzgarlo por herejía. Fue condenado al aislamiento del arresto domiciliario, hasta su muerte, en 1642. Tuvo, además, que doblegarse y públicamente retractarse de su teoría heliocéntrica, presionado por el fundamentalismo de las verdades reveladas.

jueves, 7 de febrero de 2019

XXX La "chercha" (infancia)


Chercha: En un cementerio, espacio
destinado a enterrar a los no católicos.
(Academia Canaria de la Lengua)

El cementerio de San Sebastián de la Gomera, cuando yo era un niño, estaba en las afueras del pueblo. A él se llegaba por una pista empinada, por aquel entonces todavía sin asfaltar, que moría en el faro de San Cristóbal. Junto al cementerio principal, y colindante con él, había otro muy pequeño que todos llamábamos la "chercha". Allí se enterraba, aparte, a los no católicos. Su nombre viene de una deformación de la palabra inglesa "church" (iglesia). Cuando un chiquillo hacía una ruindad, solían reprenderlo con esta escalofriante amenaza: ¡cuando mueras, te van a enterrar en la "chercha"! Los curas -¡Dios mío!- habían hecho creer que todos los enterrados en la "chercha" estaban irremediablemente condenados al fuego eterno por no seguir a la iglesia verdadera. También se enterraba, porque tenían el mismo destino final, a los pobres suicidas. Yo recuerdo pasar por allí, mirar sus tumbas con pena y empezar a desconfiar de ese dios verdadero.

jueves, 24 de enero de 2019

XXX El beso (poesía)

Fue solo un instante, unos segundos. Ayer, un día frío y gris de invierno, a media tarde. El tráfico nos obliga a detenernos. En un banco del paseo, una pareja mayor -más de 65 y menos de 70- se están mirando. Él, casi de espaldas, no deja ver su rostro. Ella casi de frente. Están bien abrigados, pero sus ropas son muy humildes, casi de indigentes. Cuando los miro, por primera vez, ella le está frotando la espalda, como para darle calor, mientras lo mira con una sonrisa limpia de novia juvenil. Luego, sin dejar la sonrisa, acerca sus labios hasta los de él. El semáforo y la corriente del tráfico nos separan del milagro de invierno.

(...) Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida
otro milagro de la primavera

A UN OLMO SECO. CAMPOS DE CASTILLA
Antonio Machado

miércoles, 23 de enero de 2019

XXX Los libros (poesía)

Un pueblo, un país o cualquier grupo de Sapiens que tenga la misma religión, se alegre, se entristezca o se enfurezca siguiendo ciegamente las instrucciones y los principio que se le dicten, será  cohesionado, poderoso y fuerte, y sus miembros no dudarán en tomar un arma para matar o morir por su pueblo, su país, su grupo o su religión. Los libros, que nos ayudan a pensar por nosotros mismos, son su  principal enemigo.



martes, 15 de enero de 2019

XXX Las murallas (poesía)

DEDICATORIA: Para Donald Trump y su muralla
y para nuestro Gobierno de Canarias y su "primero canarias"


Las patrias,
los dioses,
todas las otras muchas grandes mentiras
y el miedo,
con el que somos asustados desde niños,
nos obliga a protegernos agrupados
temerosos
tras la muralla.
Sin darnos cuenta que esa muralla protectora
es la reja de la prisión que nos aísla,
nos embrutece
y nos ancla al pensamiento único.
Impidiéndonos explorar nuevos horizontes
y ser nosotros mismos.

jueves, 10 de enero de 2019

XXX Tzvetan Todorov

DEDICATORIA: A la memoria de mi tío, Antonio Espinosa García,
y a sus lecciones sobre el Siglo de las Luces. 


He estado leyendo estos días al gran humanista y sobre todo humilde Tzvetan Todorov (1939/2017). Se exponen a continuación pensamientos y frases tomadas de sus escritos que tienen relación con el nacionalismo y el fundamentalismo que está aflorando con fuerza de nuevo:

San Pablo nos enseña:
-"La fe no es lo determinante, lo que importa, por encima de todo, es el amor, el amor humano universal" (Primera epístola a los corintios).
-"El que ama al prójimo ha cumplido con la ley" (Romanos 13:8).
-"Toda la ley en una sola palabra se cumple: amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Gálatas 5:14).
(Un precepto cristiano que merece ser escuchado hoy).

Se nos trata de imponer que la raíz de nuestra cultura europea es básicamente cristiana, pero Europa también tiene otras raíces, tanto o más importantes que la cristiana, y todas ellas constituyen nuestra identidad. Como es el legado de la Grecia clásica, al que debemos el desarrollo de la racionalidad y la búsqueda del conocimiento objetivo, y el de la Roma antigua con la organización del estado y de las leyes, y también el laicismo que surgió con la la Ilustración.
Aunque no debemos pasar por alto el papel de la religión cristiana en Europa, no está tan claro que sea la dominante. Si debiéramos atribuir un papel especial a una de estas tradiciones, no podría ser otra que la que nos dejaron los grandes pensadores del Siglo de las Luces.
Hasta la llegada de la Ilustración se imponía una sola forma de pensar, sin dejar hueco para ninguna otra. Es la Ilustración la que abre la posibilidad de que diferentes formas de pensar coexistan en un marco único. En el siglo XVIII, pensadores como Vico, Montesquieu, Hume y Herder empiezan a descubrir las ventajas de la pluralidad. El reconocimiento de que todos tenemos derecho a creer, pensar y actuar libremente, dentro del marco de la ley, sí que es el elemento básico, o prioritario, de nuestra identidad europea.
Los Estado democrático europeos modernos no fueron creados para favorecer una categoría de ciudadanos en detrimento de los otros, sino por el contrario para velar por el bienestar de todos por igual.
Lo que debe preocuparnos es que cualquier grupo -ya sea cristiano, musulmán, budista o ateo- trate de imponerse, no dejando hueco a los otros e intentado destruir la esencia de nuestra cultura europea.

miércoles, 9 de enero de 2019

Paseo de invierno (NO)

San Andrés, visto desde el espigón
donde termina de la Playa de las Teresitas.

Yo no he movido ni un solo dedo para merecerlo. La vida y el tiempo son los que me han traído, involuntariamente, hasta aquí. Mientras los jóvenes, sentados en sus despachos, miran escritos, reglamentos y pantallas de ordenadores, yo paseo mi vejez junto al mar.

jueves, 20 de diciembre de 2018

XXX La Venganza de Don Mendo

El día 20 de diciembre de 1918, hace hoy un siglo, se estrenó, en el Teatro de la Comedia de Madrid, La Venganza de Don Mendo, de Pedro Muñoz Seca.
Mi padre, con 18 o 19 años, estaba por esas fechas en Madrid preparando las oposiciones al Cuerpo Técnico de Telégrafos y debió haber visto su representación.
Yo, La Venganza de Don Mendo, la relaciono siempre con la Casa del Telégrafos Viejo de San Sebastián de la Gomera y con mi padre que, como buen Espinosa, de pie y paseando, la recitaba en voz alta -se la sabía desde la primera hasta la última estrofa- a sus tres hijos, de corta edad, que lo escuchábamos riendo, seguramente, más por imitación que por entender bien la gracia de la obra.

martes, 11 de diciembre de 2018

XXX El libro grande de las tapas duras y azules (infancia)


(Li Bai, Gloria Fuertes y Jorge Manrique)


 DEDICATORIA: Para mi sobrino, Javier Sánchez de la Guardia, 
que nos dejó aturdidos y desorientados,
con su precipitada marcha,
cuando terminaba de cumplir 39 años.

Cuando yo era un muchacho, casi un niño, me encapriché de un libro grande, con tapas duras y azules, que estaba en la biblioteca de mi padre, en La Gomera. Es muy extraño que yo, con esos años, me hubiera enamorado de un libro viviendo en La Gomera y rodeado, como estaba, de palmeras, de calles sin coches, de plazas, de charcos, de playa y de mar, pero así fue. No sé dónde puede estar hoy ese libro, ni tampoco consigo recordar su título. Era, seguramente, un estudio sobre literatura china. Ese libro me embriagó durante un tiempo y me descubrió el placer de memorizar poemas.
Cuando, unos pocos años después, llegaron a mis manos las Coplas a la muerte de su padre, el poema de Jorge Manrique, fui corriendo a la biblioteca en busca del libro azul para releer uno de sus poemas. Ahora soy incapaz de transcribirlo, pero si recuerdo las imágenes cinematográficas que dejó en mi cerebro. El autor caminaba por una selva y, de pronto, en un claro, se tropieza con las ruinas de un palacio. Toda su arquitectura era ya solo un montón de piedras en el suelo que la vegetación intentaba devorar. El poeta se detiene y con su imaginación lo pone otra vez en pie y resucita a los personajes que lo habitaban. Bellas y jóvenes doncellas, criados y señores, con lujosos ropajes transitando por él con sus intrigas, sus ilusiones y sus pasiones. Finalmente nos hace reflexionar sobre de la brevedad de la vida, de que todo -nosotros, nuestras leyes, nuestra cultura, nuestros principios, nuestra especie, nuestros dioses, nuestro universo- tiene su final. Parece poco probable que un caballero castellano del siglo XV, como Jorge Manrique, lo conociera, pero a mí los dos poemas me dejaron en la boca el mismo sabor.
Hace unos días, mientras preparaba la "ocurrencia" del día 27/11/2018, sobre Gloria Fuertes, descubrí un poema suyo que puse bajo su caricatura:

En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra ya somos tres.

Y el poema me llevó, otra vez, al libro azul. Pero ya no pude correr hacia él. Fue en Internet donde pude encontrar y volver a leer, después de tantos años, el poema del poeta chino Li Bai (701-762), del que Gloria era una gran admiradora.

BEBIENDO SOLO A LA LUZ DE LA LUNA
Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi copa, invito a la luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los cielos.

Hoy, mientras escribo, he descubierto que ese libro grande, de tapas duras y azules, que estaba en la biblioteca de mi padre, en La Gomera, fue el que me empujó dentro del laberinto de las ecuaciones sin solución.

viernes, 7 de diciembre de 2018

XXX La barca, el río y el mar


 Después de contemplar el atardecer por la ventana de su estudio, el viejo profesor, se sentó. Encendió la lámpara, sacó un folio en blanco, lo depositó sobre el escritorio, tomó su estilográfica y escribió:


LA BARCA, EL RÍO Y EL MAR

Mi barca,
lastrada con las universales mentiras,
ha sido arrastrada por las turbulentas aguas
de la corriente del río del tiempo.

Ahora, en la vejez,
después de haber tirado todo por la borda,
reposa ligera,
en las serenas aguas de la desembocadura.

Siento la dulce proximidad del mar
y ya solo espero,
como un niño huérfano,
su abrazo salino definitivo.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Los nuevos juegos (NO)


 Esta mañana, después de mi paseo y cuando empezaba a desayunar en el bar de San Andrés donde acostumbro, entró un padre muy joven con su hijo. El niño, que estaba sentado en su cochecito, durante los quince minutos que estuve allí no levantó, ni en un solo momento, la vista del teléfono móvil, que manejaba con sus pequeños dedos con una habilidad asombrosa. Cuando se cansaba de un juego, volvía atrás, elegía otro y seguía. Varias veces me incline para ver los emoticones de colores que transitaban por la pantalla, mientras su padre me sonreía feliz con las proezas de su hijo.
Creo que en su cerebro no entró ni un solo dato del mundo exterior. Solo debía sentir cerca la reconfortante presencia de su progenitor. Abrió varias veces la boca para permitir que su padre le introdujera pequeña cantidades de alimento, pero sin apartar los ojos de la pantalla. ¡Qué poder de seducción tienen esos juegos para los niños! Le pregunté al padre, por curiosidad, su edad. Me contestó, orgulloso, ¡dos añitos!
¿Intuirá el niño, como un viejo,  que el mundo que ve a su alrededor carece de todo interés y es tan virtual y mucho más caótico que el del artefacto que sujeta entre sus diminutas manos?

jueves, 29 de noviembre de 2018

El primate soñador (NO)

Hoy sabemos, con la ayuda de Darwin, que estamos hechos de la misma materia que los demás seres vivos, que hemos evolucionado y que somos la consecuencia de un proceso de selección natural.
Los estudiosos de la evolución dibujan una cadena de homínidos unidos todos por líneas y al final de la última línea, a nosotros, los Sapiens.
Y eso es lo que somos, aunque el pánico nos impida aceptarlo. Nos empecinamos, por un lado, en borrar esa última línea que nos une a las otras especies y, por otro,  en engañarnos con los cuentos de hadas  de lo sobrenatural. Así vivimos entre la racionalidad y el disparate, para intentar -sin conseguirlo del todo-  sentirnos diferentes, superiores, excepcionales y eternos.


EVOLUCIÓN DE LOS PRIMATES


EVOLUCIÓN DE LOS HOMÍNIDOS

martes, 27 de noviembre de 2018

Gloria Fuertes. (NO)

Parece que fue ayer,
pero hoy,
hace veinte años,
que la gran Gloria
se nos fue.


El sofá y la TV se ocupan de mantenernos agrupados en torno al fútbol, los concursos, los detectives, los cowboys, la basura y las discusiones políticas. La poesía de Gloria nos levanta y nos ayuda a esquivar los perros que guardan el rebaño.


Parece que fue ayer,
pero hoy,
hace veinte años,
que la gran Gloria
se nos fue.



En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser,
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.
                                                           Gloria Fuertes

lunes, 26 de noviembre de 2018

XXXLa atalaya (filosofía)

El río del tiempo lo había empujado hasta casi tocar el final del camino. El viejo profesor se había encontrado, por fin, con la serenidad de los años. Había logrado liberarse de las grandes mentiras y de los complejos de superioridad que ciegan y atormentan a los de su especie. Sentado en el banco de madera del parque, miraba hacia el suelo, serio y taciturno.
Sus lecturas y sus largos paseos le habían  llevado, como a Don Quijote, hasta la apartada morada donde ahora vivía. Desde allí, tenía la visión de un águila. Contemplaba todo como si estuviera en una nave espacial, en otra galaxia o como si la muerte le hubiera liberado de las pasiones. Aunque, con frecuencia, pensaba que lo que hacía era soñar desde lo más hondo de una profunda cueva.
Cansado, ya solo pensaba ilusionado con precipitar su regreso al misterioso paraíso infinito de la nada.
Extrajo del bolsillo la pequeña libreta, que siempre le acompañaba, y escribió:


LA ATALAYA


Ahora ya,
permanentemente,
tengo presente las dimensiones del universo visible,
las de nuestra galaxia,
las de nuestro sistema solar,
las de nuestro planeta,
las del pequeño lugar que habito
y el que ocupa mi insignificante cuerpo.

Ahora ya,
permanentemente,
tengo presente el tiempo de mi efímera existencia,
el de mi especie,
el de la vida sobre el planeta,
y el transcurrido desde el big-bang.

Ahora ya,
permanentemente, 
tengo presente
que desde el punto de vista evolutivo,
todas las especies que existen sobre el planeta,
incluida la nuestra,
tienen el mismo valor y trascendencia.

Ahora ya,
permanentemente,
soy consciente que nuestro cerebro
es un fortuito capricho de la evolución
como los dientes del león o las alas de las ave, 
diseñado solo y exclusivamente para supervivencia.

Ahora ya,
permanentemente,
tengo presente
que el instinto de supervivencia,
la conciencia de la muerte
y el pánico
nos han conducido hasta un fantástico mundo imaginario
de dioses y almas.

Ahora ya,
permanentemente,
tengo presente que nunca llegaremos a conocer el mundo,
el real, el exterior, el de ahí fuera.
Tendremos que conformarnos solo con el virtual,
con el sueño imaginario que crea nuestro cerebro
con las señales eléctricas que le llegan de los sentidos.

Ahora ya,
permanentemente,
tengo presente que todos nosotros
vemos el mundo como si fuéramos el centro del universo.
De ahí nuestra miopía, arrogancia y soberbia. 

domingo, 11 de noviembre de 2018

XXX Epílogo en la isla de las maldiciones.

Cuando me asome, una noche, al espejo, con un candelabro encendido entre las manos, veré amanecer tras el cristal mi imprevista vejez precipitada por una lívida tarde sin proa.
Me voy hundiendo, atropelladamente, en un ocaso, que se hace cada vez más hondo, precedido por la ávida cita de una estrella.
Una mañana, me despertaré huésped de mis alas maltrechas y no volveré a dormirme, con ellas, acaso.

                                            Agustín Espinosa García 
Epílogo en la isla de las maldiciones
Crimen (1934)



      Tío Agustín, con solo 37 años -era la edad que tenía cuando publicó "Crimen"- empezaba a escribir por donde la mayoría termina.  

viernes, 9 de noviembre de 2018

Hastío ???

Ya el viento se cansó de hacer bailar a las palmeras
y el mar de besar las playas de la isla
y el lector de las hojas de los libros
y las ruedas de girar en los caminos.

Alimentados con antidepresivos
 nos sentamos inertes,
 ante el televisor,
mientras pasa el tiempo de la vida.

sábado, 3 de noviembre de 2018

XXX Cuando descubres el engaño (poesía)


Cuando descubres el engaño.
Cuando te haces consciente de ti mismo.
Entonces descubres el engaño
y tiras por la borda todo lo que te enseñaron.
Entonces, de verdad, estás perdido.
Ya no puedes refugiarte en la mentira.
Y, aunque el vértigo te asuste,
ahora tienes que mirar a la vida cara a cara,
mientras sigues  solo y aturdido.


jueves, 1 de noviembre de 2018

La enseñanza (No)




Ayer mis primos, Luis Espinosa García y Margarita Rodríguez Espinosa, presentaron, en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, este libro sobre el primer Colegio de Segunda Enseñanza que la familia liberal de los Espinosa fundó en 1927 en el Puerto de la Cruz. Mi padre fue su profesor de historia en esa primera etapa. El colegio estuvo cerrado durante la guerra civil y aunque se abrió posteriormente mi padre no volvió a tener contacto con él. Se fue a La Gomera después del golpe de estado, pero siempre nos habló orgulloso de sus años de profesor.


Profesores del colegio
(Mi padre, en el centro, entre tío Juan y tío Luis)

viernes, 26 de octubre de 2018

Los gallos(NO)


Parecía que, después de la transición política, las dos españas, tan bien definidas por Machado, se habían ido difuminado hasta casi desaparecer. Pero era una ilusión, no estaban muertas, solo dormían. Han despertado de nuevo llenas de furia y energía. Cada vez se diferencian y se distancian más y más, cada una encerrándose en sus sin razones. Y como dos gallos en la arena se miran con rabia  amagando con aniquilar al adversario.
Por otro lado, en el mundo que nos rodea, cada grupo de poder creado alrededor de una raza, de una religión, de una forma de de pensar, de un equipo de fútbol o de un territorio se siente superior a los otros, a los que intenta humillar y doblegar. Un mundo regido por personajes como Donald Trump o Vladimir Putin y por el fanatismo fascista que se extiende como una epidemia.
Mientras tanto la sabiduría de los clásicos duerme completamente olvidada en las bibliotecas, igual que las enseñanzas de los profetas fundamentadas en el amor al prójimo. Esa es la gran virtud de nuestra especie. Con la mayor naturalidad y sin sonrojarnos somos capaces de leer, predicar y alabar el Nuevo Testamento, mientras solo nos preocupamos por poseer, dominar, competir y destruir a "los diferentes".
Y aunque nos empeñemos en autoengañarnos ese es lo que somos y ese es el mundo que tenemos.

viernes, 19 de octubre de 2018

Amanecer (Revisar)


Amanecer de otoño (4 de octubre de 2018)


Esos amaneceres no existen fuera de nosotros. Ahí fuera solo hay fotones con sus diferentes longitudes de ondas que nuestro cerebro, diseñado solo para la supervivencia, traduce en esas impresiones que, no entiendo por qué, nos resultan tan placenteras.
La percepción nos enseña que todos vivimos en un mundo virtual que solo existe en el interior de nuestros cerebros. Estamos incapacitados, por nuestra propia naturaleza, para conocer el mundo exterior.
El que nunca ha oído hablar de la percepción es como un ciego que siempre ha vivido entre ciegos y que no puede ni siquiera sospechar de la existencia de la luz. El que la conoce es como un ciego que vive entre videntes y aunque sabe que existe, nunca llegará a verla.
Sabemos también que somos un humilde ser vivo más, consecuencia de un caprichoso proceso evolutivo.
No obstante, todos vivimos en el engaño porque la realidad nos aterroriza. Como locos caminamos erguidos, orgullosos, convencidos que somos superiores a los otros animales que pueblan el planeta, en posesión de verdades objetivas y,  como si con eso no bastara, nos creemos en posesión de un alma inmortal y de una vida eterna. 




"El 96 % del mundo que nos rodea es completamente desconocido para nosotros."
Robert Wilson (Radio Astrónomo estadounidense y
Premio Nobel de física de 1978).
    

"La percepción nos enseña que el mundo virtual que vemos en el interior de nuestro cerebro no tiene nada que ver con el real que puede existir en el exterior y el cual nunca llegaremos a conocer por las limitaciones de nuestros propios sentidoComo sonámbulos los científicos han estado siempre caminando a tientas entre los oscuros misterios del universo, guiados por el sueño de la razón, en un vano intento de descubrir la realidad objetiva del mundo. Hasta que poco a poco se ha hecho patente que esa realidad es inalcanzable. Lo único que podemos conocer es la imagen virtual del mundo interior creada por la mente.
                                            Teodoro Vives (Astrofísico español).