A medida que voy envejeciendo voy descubriendo que este tiempo finito de ahora que llamamos vida es, en realidad, la nada. La misma nada que el tiempo infinito que pasó antes de nuestro nacimiento y que el tiempo infinito que vendrá después de la última despedida.
martes, 30 de junio de 2020
domingo, 28 de junio de 2020
Los juncos y el viento (NO)
Se nos educa, desde muy niños, a comportarnos en función de las circunstancias que nos rodean en cada momento de la vida y hablamos también en función de lo que los demás esperan oír de nosotros. Nadie nos conoce, tal vez ni nosotros mismos. Es nuestro modo de supervivencia. Solo los ciegos y rígidos fundamentalistas, esclavos de su obstinación, defienden su adoctrinamiento. La evolución se alimenta de la duda y de la ausencia de cualquier principio irrevocable.
XXX El mundo (misterio)
Cada uno de nosotros tiene en el interior de su cerebro su propio mundo. Un mundo virtual y personal creado con las señales eléctricas que en el transcurso de la vida le han ido llegando de los sentidos. Ese es nuestro mundo, el mundo personal de cada uno de nosotros. Un mundo virtual que es un representación del mundo exterior. Un mundo exterior que nunca llegaremos a conocer por las limitaciones de nuestra fisiología.
Ese mundo virtual, personal y efímero es lo único que poseemos. Ese mundo nace con nosotros, se construye a lo largo de la vida y se extingue con la muerte.
miércoles, 24 de junio de 2020
XXX El olvido de la memoria (poesía)
El agua, que con la lluvia penetra lentamente en lo más profundo de las entrañas de la isla, permanece allí olvidada hasta que encuentra una grieta por donde salir otra vez a la luz.
Uno de las ventajas que disfrutamos los que hemos superado los 70 años es el placer de haber olvidado definitivamente todo lo que ha formado parte de nuestra formación: las palabras de nuestros padres, las enseñanzas de los buenos profesores con los que hemos tropezado, las lecturas, los fracasos, las alegrías… Todo permanece oculto en el olvido de la memoria.
Está olvidado, pero no perdido. De pronto la sonrisa de un niño, un paisaje, una canción, un beso, un abrazo, un puñal, un cadáver abandonado o cualquier otra circunstancia es la grieta por donde aflora la memoria olvidada. Cuando surge nos sorprende y nos hace pensar, equivocadamente, que es creación nuestra. Todo estaba ya allí, olvidado en lo más profundo de nuestro cerebro.
domingo, 21 de junio de 2020
XXX El juego
Ayer, a las 22:44 hora de Canarias, comenzó el verano. Un verano imprevisible nos aguarda.
Los dioses, allá arriba, pasan sus días jugando. Nos han puesto aquí con la única finalidad de ser las fichas de su parchís. Todo lo que podemos observar a nuestro alrededor es solo su juego de entretenimiento: las cámaras de diputados; las derechas y las izquierdas; la guerra y la paz; los ricos y los pobres; la razón y los mitos; el bien y el mal; la democracia y la dictadura; la enfermedad y la salud; la inteligencia y la necedad; los fuertes y los débiles; los blancos y los negros; los señoritos y los criados; el eros y el tanato; los que ordenan y los que obedecen; los creyentes y los ateos, el coronavirus...
Todo lo que existe es solo eso, un juego creado con la única finalidad de entretener el tedio del monte Olimpo. El tiempo infinito de la existencia de los dioses ha acabado convirtiendo el cielo en un infierno insoportable.
sábado, 6 de junio de 2020
El mago (NO)
Hoy, observando el fundamentalismo, el fanatismo y el odio que se ha desatado con la pandemia, recuerdo que el día 21 de diciembre de 2016 escribí esta entrada en el Bolg:
(21/12/2016): "Hoy, que faltan pocos días para que Donald Trump tome posesión como Presidente de los Estados Unidos, se cumplen 20 años de la muerte de Carl Sagan, el escéptico norteamericano que amaba la vida por encima de todo. Astrofísico y gran divulgador científico fue conocido por la serie de televisión "Cosmos". Pero el Carl Sagan que yo más recuerdo es el filósofo escéptico de espíritu crítico".
(21/12/2016): "Hoy, que faltan pocos días para que Donald Trump tome posesión como Presidente de los Estados Unidos, se cumplen 20 años de la muerte de Carl Sagan, el escéptico norteamericano que amaba la vida por encima de todo. Astrofísico y gran divulgador científico fue conocido por la serie de televisión "Cosmos". Pero el Carl Sagan que yo más recuerdo es el filósofo escéptico de espíritu crítico".
CARL SAGAN:
"Las pseudociencias, las supersticiones, las religiones y el fundamentalismo no son algo nuevo. Han estado con nosotros desde que somos humanos".
"Vivimos en una era basada en la ciencia y la tecnología, con poderes tecnológicos formidables. Sin embargo su manejo está en manos de políticos que son analfabetos científicos. Esta mezcla de poder e ignorancia algún día puede acabar con todo".
"Si no tenemos espíritu crítico; si no somos capaces de hacer preguntas escépticas para interrogar a aquellos que dicen que algo es verdad; si no somos capaces de ser escépticos con la autoridad; entonces estaremos a merced de cualquier charlatán político o religioso que aparezca"
"La ciencia tiene que ser una forma escéptica de interrogar el universo, teniendo siempre presente que somos falibles".
"La ciencia tiene que ser una forma escéptica de interrogar el universo, teniendo siempre presente que somos falibles".
viernes, 29 de mayo de 2020
Los libros (NO)
Seguramente son muy pocos, tal vez menos de diez, no muchos más. Algunos estaban en la biblioteca de mi padre. Con otros me he tropezado más tarde, casualmente. Esos pocos libros cambiaron mi vida. Me convirtieron en feligrés de la duda.
jueves, 28 de mayo de 2020
XXX Amanecer de agosto en Breña Alta (poesía)
Con la lluvia de la noche y los primeros rayos del sol, todo el campo, alrededor de la casa, se pinta de un verde luminoso. Hasta dentro de las habitaciones llega el aroma embriagador de las plantas y el canto enamorado de pájaros, gallos y grillos. Ahora, que ya ha pasado el amanecer y el sol se aleja del horizonte, se escucha solo el silencio.
martes, 26 de mayo de 2020
XXX Mirándome en el espejo
Según la teoría del Big-Bang el universo surgió de la gran explosión hace unos 13.800 millones de años. La tierra se formó hace 4.543 millones de años. La vida apareció sobre el planeta hace unos 3.850 millones de años. Nuestra especie, el Homo Sapiens moderno, hace unos 100.000 años. La vida media del hombre actual es de unos 80 años. En escala métrica, si nuestra vida fuera 8 centímetros, la de nuestra especie serían 100 metros, la de la vida sobre el planeta 3.850 kilómetros (la distancia aproximada entre Canarias y Berlín), la de la formación de la tierra unos 4.543 kilómetros (la distancia entre Canarias y Varsovia) y el Big-Bang estaría a 13.800 kilómetros (algo más que el diámetro de la tierra).
El hombre libera, en cada eyaculación, unos 250 millones de espermatozoides y la mujer 1 óvulo cada mes. Un hombre sano produce unos 525.000 millones de espermatozoides a lo largo de su vida y la mujer, aunque nace con 2 millones de óvulos, solo pone a disposición de la fertilización unos 450. Un hombre y una mujer podrían concebir, entonces, un número de hijos diferentes igual al resultado de multiplicar 525.000 millones por 450. Es decir, 236.250.109. Todos serían hermanos, pero con una carga genética diferente. Por todo ello la probabilidad de que cualquiera de nosotros esté aquí, con su propia genética, es igual a un número infinitamente pequeño.
De las casi infinitas partículas de polen que el viento arrastra en el bosque durante la primavera, unas pocos consiguen fecundar una flor y de las semillas que caen al suelo, solo muy pocas consiguen germinar y se convierten en un árbol. Un árbol que, como nosotros, nace por casualidad en un determinado lugar, en un tipo de suelo, con una radiación solar y una pluviometría determinada y aunque lucha con todas sus fuerzas para sobrevivir, no sabe, como nosotros, que solo se limita a seguir la programación genética con la que ha nacido y de la que es un esclavo ciego.
Nuestra irracional soberbia nos impide ver nuestra propia imagen reflejada en el espejo.
Cualquiera de nosotros, como el árbol, es solo un eslabón que está al servicio del largo proceso evolutivo de la vida. Un proceso evolutivo cuyo sentido último, como la mayor parte de lo que ocurre a nuestro alrededor, no es capaz de entender nuestro limitado cerebro.
Esto es lo que reza cada mañana, al despertar, y cada noche, al acostarse, el que escribe este blog. Un hombre en el ocaso de sus 8 centímetros. Feliz de estar finalizando la tarea de echar por la borda todas las grandes mentiras con las que fue adoctrinado desde la infancia.
domingo, 24 de mayo de 2020
XXX Lancelot. (poesía)
El "Lancelot" (Acuarela de Miguel de Luis)
Pueblos de paralelepípedos blancos, mar, volcanes, camellos, salinas, palmeras, cisternas y viento era el Lanzarote, todavía sin turismo, cuando en 1928 llegó mi tío, Agustín Espinosa García, para poner a caminar el primer Instituto de Segunda Enseñanza de la Isla. Durante su estancia, este joven profesor de literatura e inquieto soñador, nos regaló la mitología maravillosa de su Lancelot 28º-7º. Un nombre incorporado ya a la propia Isla, pero un libro que sigue esperando, después de 92 años, la lectura entusiasta de todos los canarios. César Manrique dijo: "Agustín Espinosa fue el primero que con su magia nos descubrió la belleza de esta Isla".
Por él, por su prosa exacta y por su imaginación prodigiosa, he escrito en la popa de mi viejo velero el nombre de “Lancelot”.
Mi Lancelot es blanco, como la dulce sal de nieve del Janubio. Tiene 9,01 metros de eslora y 2,86 de manga. Pesa 3.415 kilogramos y su mástil mide 11 metros. Su modelo, Sirocco MK2, fue diseñado por Angus Primrose y construido por Manufacturas Mistral, S.A., en Barcelona, el año 1974.
A pesar de su edad -46 años- todavía cabalga sobre el Atlántico y salta el obstáculo azul y blanco de las olas.
A pesar de su edad -46 años- todavía cabalga sobre el Atlántico y salta el obstáculo azul y blanco de las olas.
Sus compañeros de viaje son: el viento, que le da la energía, el mar, donde ara su surco la carena, las nubes, el sol, los sueños...
Está construido con fibra de vidrio, poliester, acero, aluminio y madera. Cuando descansa, amarrado en el puerto, puede parecer un objeto inanimado, pero cuando sale a la mar y lo besa el viento se transforma. Se convierte en un animal mitológico. Mezcla de delfín, caballo y gaviota. Delfín, por cómo acaricia el océano; caballo, por cómo salta sobre las olas y gaviota, por sus velas blancas.
viernes, 22 de mayo de 2020
XXX Crítica política (NO)
Después de la muerte del general, y dejada atrás la transición, parecía que "las dos españas", tan bien definidas por Machado, se habían ido difuminando hasta desaparecer. Pero no estaban muertas. Solo dormían. Desde hace unos pocos años han empezado a despertar y ahora, con la pandemia, han resurgido de nuevo llenas de furia. Cada vez se diferencian y se distancian más y más. Cada una encerrada en su fundamentalismo y en sus verdades viscerales. Y como dos gallos en la arena se miran con rabia amagando con destruir al adversario.
Cada uno de los rebaños, protegido en la seguridad del grupo, sigue ciegamente a sus líderes, que los adoctrinan en el odio.
En las últimas Navidades, antes de que llegara el virus, todos, los unos y los otros, corrían ciegos por las calles. ¿Qué buscaban con tanta ansiedad en los comercios? ¿Intentaban dejar atrás todo para poder ser ellos mismos o, tal vez, deseaban encontrar una solución al desastre ecológico que se anuncia?
Mientras, en la iglesias, se adora a un hippie que vivió hace 20 siglos y que despreciaba todos los fundamentos de nuestra vida.
Ese diminuto virus ha sacado a la luz, del que quiera mirar, el disparate absurdo que es nuestra irracional existencia.
En las últimas Navidades, antes de que llegara el virus, todos, los unos y los otros, corrían ciegos por las calles. ¿Qué buscaban con tanta ansiedad en los comercios? ¿Intentaban dejar atrás todo para poder ser ellos mismos o, tal vez, deseaban encontrar una solución al desastre ecológico que se anuncia?
Mientras, en la iglesias, se adora a un hippie que vivió hace 20 siglos y que despreciaba todos los fundamentos de nuestra vida.
Ese diminuto virus ha sacado a la luz, del que quiera mirar, el disparate absurdo que es nuestra irracional existencia.
jueves, 21 de mayo de 2020
Los daños colaterales del coronavirus (NO)
Desde que empezó a atacarnos el coronavirus, obligándonos a encerrarnos, se ha propagado, como el propio virus y ayudado por las redes sociales, un fundamentalismo radical del que pocos escapan.
La mayoría de mis contactos no paran de enviarme mensajes llenos de odio visceral contra el Gobierno y contra los que dirigen la pandemia. Gente de la que, hasta ahora, desconocía su afiliación política y a la que nunca le había oído hablar de estos temas.
Al final, como siempre, me he quedado solo. Agarrado, con fuerza, a una piedra de la ribera del río, mientras escucho el ruido sordo y constante de la corriente que a todos intenta arrastrarnos y homogeneizarnos.
jueves, 14 de mayo de 2020
XXX El cerebro
La anatomía de nuestro cuerpo, así como su funcionamiento interno, son la consecuencia de un lento proceso evolutivo de adaptación de las especies que nos han precedido. Somos así porque la vida, a lo largo de 3.850 millones de años, fue eligiendo, sucesivamente, una cantidad casi infinita de alternativas, en ese largo camino. Un camino, además, condicionado por el medio ambiente cambiante que existía en cada momento.
También es fácil entender que si el camino elegido por la vida para evolucionar o bien las condiciones ambientales hubieran sido diferentes, nuestra especie hubiera sido también diferente. Somos como somos por una cantidad casi infinita de hechos fortuitos.
¿Por qué entonces nos cuesta tanto entender que nuestro cerebro es también consecuencia de ese mismo proceso fortuito?
Si en lugar de los cinco sentidos que poseemos para captar el mundo que nos rodea, la evolución nos hubiera dotado de quince o veinte sentidos y de un cerebro capaz de procesar las señales que le llegaran de esos quince o veinte sentidos, tendríamos una visión del mundo y de nosotros mismos mucho más completa y diferente.
Nuestro cerebro ha sido diseñado por la evolución con la única finalidad de adaptarnos al medio ambiente y contribuir a la supervivencia de la especie. Por mucha importancia que queramos darle, desde el punto de vista evolutivo tiene las mismas funciones que las alas de un ave o los dientes de un león.
domingo, 10 de mayo de 2020
XXX Ra (misterio)
Al principio, hasta hace unos 10.000 años, los hombres adorábamos a dioses reales. El sol, la luna, las estrellas, la tierra, el mar, el viento... Dioses que estaban ahí, presentes, que podíamos ver y sentir.
Luego inventamos las grandes religiones monoteístas que se han extendido por todo el planeta, con un único dios, que solo existe en el interior de nuestro cerebro y fruto de nuestra imaginación.
El sol, que sale cada día y que nos da la luz y el calor es, como creían nuestros viejos antepasados, mi dios verdadero.
sábado, 9 de mayo de 2020
Las dos ventanas (NO)
Las dos ventanas iluminan, con el sol de primavera, la cama donde duerme un hombre que está ya en la edad de las despedidas. Le aguarda, varada sobre la arena, la barca que ha de llevarlo al paraíso infinito de la nada. El paraíso perdido, donde vivió también un feliz infinito pasado y del que fue desterrado por sus padres.
Deberíamos dedicar unos minutos, cada mañana, a pensar en nosotros mismos y en el infinito.
A medida que envejeces el grueso cabo que te sujetaba a la vida se va debilitando. Al final es solo un delgado y débil hilo de costura.
A medida que envejeces el grueso cabo que te sujetaba a la vida se va debilitando. Al final es solo un delgado y débil hilo de costura.
sábado, 25 de abril de 2020
XXX Liberación
El virus, que nos diezma y aterroriza, nos está empujando, casi sin notarlo, a atrincherarnos en el fuerte, con todos los cerrojos bien pasados, y a rescatar los viejos prejuicios del pasado, que nos conducirán, irremediablemente, al embrutecimiento. Ninguna cultura tiene posibilidades de ennoblecerse si no tiene otras con las que relacionarse.
El "hombre" debe ser, ante todo, universalista. La solidaridad y la comunión entre todos los hombres, que es un noble mandamiento cristiano, debería ser la única bandera de la especie. La comunión, no solo entre nosotros sino también con los demás seres vivos y con el propio planeta, es nuestra única esperanza. En su lugar nos encerramos en unas patrias construida sobre mitos y leyendas inventadas por los antepasados para mantenernos aislados dentro de gruesos muros.
viernes, 24 de abril de 2020
XXX Un nuevo país de viejos
Antes, solo los viejos, ya sin ambiciones, disfrutábamos de las cosas que están ahí, a la vista y al alcance de todos: el sol y las estrellas, los atardeceres y los amaneceres, la brisa del mar en el rostro mientras se camina sobre la arena de la playa, los senderos entre la laurisilva, la lluvia, los viejos poemas, los pensamientos de los clásicos...
El resto, mientras tanto, cegados por las carreras, las prisas y la estampida, tomaban todo eso, que tanto valoramos los que estamos en la edad de las despedidas, como el decorado.
El coronavirus, con el encierro y el brusco frenazo, ha convertido a este país en un asilo. Un país que empieza a mirar las cosas que hace unos meses solo le interesaban a los ancianos. Un mundo que a partir de ahora, dicen y espero, será más lento y más reflexivo. De ese nuevo mundo de viejos espero yo la salvación. Es nuestra última esperanza. miércoles, 22 de abril de 2020
LA HIBRIS (NO)
La hibris es un concepto griego que puede traducirse como ‘desmesura’. Es el intento de transgresión de los límites impuestos por los dioses a los hombres. La transgresión de su propia naturaleza: mortales y terrenales. La consideraban la mayor falta de los hombres.
A pesar de que el Dios en la Biblia expulsó del Paraíso a Adán y Eva, posiblemente por esa misma razón, nosotros seguimos en nuestro vano intento de alcanzar su poder. No deja de ser curioso que intentemos con todas nuestras fuerzas parecernos a algo que solo existe en el interior de nuestro cerebro y que es fruto de nuestra imaginación.
¿Quién ha olvidado cómo hasta hace pocos meses hablábamos orgullosos de nosotros, de nuestro maravilloso cerebro y de nuestro dominio sobre las otras especies y sobre el planeta?
¿Quién ha olvidado cómo algunos científicos se vanagloriaban de los progresos en biología, medicina y genética, que nos harían, como los dioses, eternos?
Un microscópico e insignificante virus, en el plazo de unos pocos meses, ha hecho tambalear todo nuestro orgullo.
A pesar de que el Dios en la Biblia expulsó del Paraíso a Adán y Eva, posiblemente por esa misma razón, nosotros seguimos en nuestro vano intento de alcanzar su poder. No deja de ser curioso que intentemos con todas nuestras fuerzas parecernos a algo que solo existe en el interior de nuestro cerebro y que es fruto de nuestra imaginación.
¿Quién ha olvidado cómo hasta hace pocos meses hablábamos orgullosos de nosotros, de nuestro maravilloso cerebro y de nuestro dominio sobre las otras especies y sobre el planeta?
¿Quién ha olvidado cómo algunos científicos se vanagloriaban de los progresos en biología, medicina y genética, que nos harían, como los dioses, eternos?
Un microscópico e insignificante virus, en el plazo de unos pocos meses, ha hecho tambalear todo nuestro orgullo.
El coronavirus podría ser la hibris que envían los dioses de la antigua Grecia sobre el gran manicomio, en que se ha convertido este planeta, para hacernos entrar en razón.
En mi pesimismo crónico, creo, que todo seguirá igual. Después que pase, los que sobrevivan lo olvidarán y seguirán orgullosos la ciega eterna estampida.
martes, 21 de abril de 2020
El coronavirus IV (NO)
Aunque hoy, en la isla, luce un día espléndido de primavera, los negros nubarrones y las rachas de viento huracanado de las noticias, anuncian un temporal devastador.
Nada puedo hacer para modificar la tormenta que se avecina. Solo me queda esperar, observar y, si es posible, aprender.
El miedo, que nos ha metido asustados dentro de la cueva, ha sacado a la luz las más bajas pasiones y, también, los más nobles instintos de nuestra especie.
Ha puesto a la vista, de todo aquel que la soberbia no le impida mirar, la delicada fragilidad de nosotros, de nuestras verdades, de nuestra estructura social y de nuestra especie.
Mientras el sol sigue pintando con pasteles cada mañana y cada tarde las nubes, el mar copiando el azul del cielo y el viento salpicando de manchas blancas las crestas de las olas, yo tengo la suerte de poder compartir la soledad de estos días de encierro con la mujer que me guía desde la lejana juventud.
jueves, 16 de abril de 2020
XXX Los tiempos de la vida
DEDICATORIA: Para Sergio Armas López de Vergara,
que hoy cumple dieciocho años.
Desde la cofa del palo del trinquete me llegó ya el grito de “tierra a la vista” y desde la cubierta puedo ver una franja oscura en el horizonte, bajo las nubes, donde se encuentra mi destino. Tú te estás alejando de la costa y buscas, empujado por la fuerza de la vida, el mar abierto.
La cabeza de un hombre que está en el atardecer de la vida y la de un joven son tan parecidas y, a la vez, tan diferentes.
Uno tiene un largo camino y un tiempo casi infinito por delante y para el otro todo pasó en un instante.
Al final, después de cruzar el océano, descubres que no has aprendido nada. Sigues dándole vueltas a las preguntas de los dieciocho años.
Pero no, sí, aprendes algo. A valorar lo pequeño, lo humilde y lo sencillo. Aprendes que lo demás solo sirve para tapar el hueco de nuestro vacío interior.
domingo, 12 de abril de 2020
XXX Desnudos, frente al espejo
¿Quién tiene valor para desnudarse y ponerse frente al espejo?
Primero fue Platón (427-347 a.C.) y el mito de la caverna. Luego, Kant (1724-1804) y la crítica de la razón pura. Después, Darwin (1809-1882) y su teoría de la evolución de las especies. Y, más tarde, los últimos conocimientos sobre percepción.
Nunca llegaremos a conocer realmente del mundo que nos rodea por las limitaciones de nuestra propia naturaleza.
La percepción, como intuyó Platón y Kant, nos enseña que el cerebro, que vive rodeado de huesos y en la más completa oscuridad, mediante los impulsos eléctricos que le llegan de los sentidos, se fabrica una representación virtual del mundo exterior. Ese otro mundo que se imagina e inventa nuestro cerebro, nos ayuda a transitar por un mundo que nos será siempre inalcanzable. Vemos el mundo igual que un ciego de nacimiento que solo lo imaginara con la ayuda de su bastón.
La verdad siempre ha sido una desconocida para nuestro cerebro. Hemos sido diseñados por la evolución para luchar por la supervivencia. Lo que llamamos principios y verdades no tienen sentido para nuestro cerebro. Se modifican en función de nuestras necesidades de supervivencia.
La verdad siempre ha sido una desconocida para nuestro cerebro. Hemos sido diseñados por la evolución para luchar por la supervivencia. Lo que llamamos principios y verdades no tienen sentido para nuestro cerebro. Se modifican en función de nuestras necesidades de supervivencia.
Viviendo, como vivimos, en ese mundo virtual, son tan sencillos los juegos de imaginación.
La mayor parte de nuestro cerebro está ocupada por fantasías que solo hemos creado para ayudarnos a sobrevivir.
Darwin nos enseñó que somos una especie más sobre el planeta, pero nuestro cerebro, que es más fundamentalista que racional, no se deja convencer.
Una de las funciones principales de nuestro cerebro es tenernos siempre bien cubierto con la túnica de las mentiras para impedir que veamos nuestra propia realidad.
Una de las funciones principales de nuestro cerebro es tenernos siempre bien cubierto con la túnica de las mentiras para impedir que veamos nuestra propia realidad.
¿Quién tiene valor para desnudarse y ponerse frente el espejo?
viernes, 10 de abril de 2020
XXX El héroe (poesía)
Esa mañana, al despertar, escuchó la noticia. Sus compañeros traían un prisionero. Con diecisiete años acababa de llegar al frente. Después, otro comentario: “el comandante no quiere prisioneros”.
Al mediodía, el comandante ordenó que lo hiciera uno de los nuevos. El teniente lo eligió a él.
Toda la Compañía estaba formada. El prisionero, atado y arrodillado, esperaba. El elegido se aproximó y apoyó su pistola en la frente del prisionero. Luego, lentamente, bajo el brazo hasta casi apuntar al suelo. De pronto, con gesto firme, levantó el arma, la dirigió hacia a su propia cabeza y disparó.
jueves, 9 de abril de 2020
XXX Los guachinches
Lo que más echo de menos de este encierro son mis paseos en soledad, el Lancelot, la Biblioteca de la Universidad y los guachinches.
Yo, desde hace unos años, en casa no tengo bebidas alcohólicas. Solo bebo alguna cerveza por ahí y el vino tinto de los guachinches.
Me gusta el ambiente familiar y sencillo de los guachinches, la forma despreocupada de vestir y de comportarse de sus clientes, su vino y esa sabrosa comida de las medianías.
Con los guachinches me pasa igual que con la música. Prefiero la más humilde de las bandas de música de cualquiera de nuestros pueblos que la mejor orquesta sinfónica del mundo.
Como ven, por mucho que quiera esconderse, el mago no puede disimularlo.
XXX El grano de arena (misterio)
Todo nuestro inmenso universo visible, con sus millones de millones de estrellas y de galaxias, es solo un diminuto grano de arena, sin la menor importancia, que vaga errante, impulsado por el viento, en el desierto de un mundo descomunal donde viven unos seres también descomunales.
Dentro de cualquier humilde grano de arena, que vaga errante impulsado por el viento en cualquiera de nuestros desiertos, existen pequeños átomos. En los diminutos electrones de alguno de esos átomos, que giran alrededor de su núcleo, viven unos seres también diminutos.
Esos seres descomunales y esos seres diminutos, creen, como nosotros, que todo lo que existe es solo su grano de arena, dentro del cual nacen y mueren prisioneros sin saberlo.
lunes, 6 de abril de 2020
XXX El niño malcriado
El cerebro humano es inexplorable. Se encuentra en lo más hondo de una profunda caverna de huesos. Es una incógnita hasta para su propietario.
Leonor y yo llevamos casados más de 47 años. ¡Ah! y 6 de novios- apostilla siempre ella.
Como es normal en estos casos no nos llevamos muy bien, ni bien, pero tampoco muy mal, ni mal, yo diría razonablemente bien, o mejor, medianamente bien, pues lo razonable poco tiene que ver los humanas.
Ella es la de la razón, la que cruza siempre la calle por el paso de peatones, la del orden, la de la legalidad, la de la verdad, la del compromiso, la de la formalidad y la de la corrección. A pesar de que soy el hombre más calvo de la isla, cada vez que vamos salir a la calle me pregunta: «¿tú te peinaste?».
Yo siempre ando perdido por los Cerros de Úbeda, viviendo entre sueños irracionales y ajeno al mundo que me rodea, como forastero en un país lejano del que desconociera hasta el idioma. Así paso yo el poco tiempo que me queda, arropado en la dulce vejez.
Todos estos días de encierro y soledad en común nos ha servido para explorarnos discretamente. Una especie de tibia luna de miel, como corresponde a una pareja que ha superado la barrera de los 70 años, se está produciendo,
Ella es la verdadera artífice y la que lleva todo el peso de esta relación. Yo soy solo el niño despistado y malcriado que se resiste a ser educado y con el que ella se divierte.
Yo siempre ando perdido por los Cerros de Úbeda, viviendo entre sueños irracionales y ajeno al mundo que me rodea, como forastero en un país lejano del que desconociera hasta el idioma. Así paso yo el poco tiempo que me queda, arropado en la dulce vejez.
Todos estos días de encierro y soledad en común nos ha servido para explorarnos discretamente. Una especie de tibia luna de miel, como corresponde a una pareja que ha superado la barrera de los 70 años, se está produciendo,
Ella es la verdadera artífice y la que lleva todo el peso de esta relación. Yo soy solo el niño despistado y malcriado que se resiste a ser educado y con el que ella se divierte.
sábado, 4 de abril de 2020
El encierro I (NO)
Con el encierro domiciliario he podido comprobar que la escalera del edificio donde vivo, desde la planta baja a la azotea, tiene 118 escalones.
Mi edificio, junto con otros tres bloques, forman un conjunto aislado, rodeado por una reja metálica de unos 2,5 metros de alto. Los cuatro están situados de forma irregular y a diferentes alturas.
Mi edificio, junto con otros tres bloques, forman un conjunto aislado, rodeado por una reja metálica de unos 2,5 metros de alto. Los cuatro están situados de forma irregular y a diferentes alturas.
Cuando nos vinimos a vivir aquí, hace unos 25 años, Yurena había comenzado ya la Universidad y se le había pasado el tiempo de las pelotas y las bicicletas, por lo que nunca pudo disfrutar de las zonas comunes. Siempre entro y salgo por el garaje y en las pocas ocasiones que lo hago a pie utilizo una puerta de la verja muy cerca de mi portal. No había transitado nunca por los paseos, las plazas y los jardines de las zonas comunes.
En la primera semana de la cuarentena, preocupado por el óxido de mis articulaciones, empecé a explorar todo el recinto.
Descubrí, con alegría, que en subir y bajar los 118 escalones de mi edificio y en recorrer todo el interior del complejo, que ahora está vacío y en silencio, tardaba entre 15 y 20 minutos.
En la primera semana de la cuarentena, preocupado por el óxido de mis articulaciones, empecé a explorar todo el recinto.
Descubrí, con alegría, que en subir y bajar los 118 escalones de mi edificio y en recorrer todo el interior del complejo, que ahora está vacío y en silencio, tardaba entre 15 y 20 minutos.
Ahora, cada día, recorro cuatro veces el circuito.
martes, 17 de marzo de 2020
XXX Isabel García Estrada (familia)
Una anciana pequeña, delgada, vestida siempre de negro, sentada cosiendo en una silla diminuta que no levantaba un palmo del suelo y alrededor de la cual giraba toda aquella gran casa con toda su numerosa familia. Ese es el recuerdo infantil que conservo de abuela Isabel. También llamaron mi atención de niño sus venas marcadas, sobresaliendo bajo la pálida piel de sus pequeñas manos, sus cabellos blancos y aquellas gafas de cristales gruesos y opacos consecuencia de una cirugía antigua de cataratas.
Esa imagen, que conservo grabada desde la lejana infancia, es la que intento rescatar del olvido, antes que la muerte la borre para siempre de mi memoria.
Yo me enteré que abuela Isabel no era realmente mi abuela cuando ya era un muchacho. Mi madre me lo contó como un secreto. Mi padre la nombraba como si fuera su madre y la quería y respetaba como si ella lo hubiera parido, aunque en verdad era su tía. El día que abuela Isabel murió, siendo yo un joven de unos dieciséis años, comprendí que una parte de mi padre se había ido con ella. La misma sensación de orfandad que luego padecería yo cuando él se nos fue. Después de la muerte de abuela Isabel, al poco tiempo, sin la aprobación de mi padre, algunos de mis tíos vendieron precipitadamente la casa familiar de Los Realejos. Cuando le trajeron el cheque con su parte yo estaba junto a él. Fue un día triste. Comprendió que había perdido para siempre sus raíces y la seguridad de aquel gran grupo familiar donde se había criado y del que abuela Isabel y la casona de Los Realejos eran sus últimos representantes.
Yo me enteré que abuela Isabel no era realmente mi abuela cuando ya era un muchacho. Mi madre me lo contó como un secreto. Mi padre la nombraba como si fuera su madre y la quería y respetaba como si ella lo hubiera parido, aunque en verdad era su tía. El día que abuela Isabel murió, siendo yo un joven de unos dieciséis años, comprendí que una parte de mi padre se había ido con ella. La misma sensación de orfandad que luego padecería yo cuando él se nos fue. Después de la muerte de abuela Isabel, al poco tiempo, sin la aprobación de mi padre, algunos de mis tíos vendieron precipitadamente la casa familiar de Los Realejos. Cuando le trajeron el cheque con su parte yo estaba junto a él. Fue un día triste. Comprendió que había perdido para siempre sus raíces y la seguridad de aquel gran grupo familiar donde se había criado y del que abuela Isabel y la casona de Los Realejos eran sus últimos representantes.
Foto de 1918
Foto de las familias Espinosa, García Estrada y Chaves,
tomada en el patio de la casa de mis abuelos.
Abuela Isabel está sentada en la segunda fila, la 4ª por la izquierda,
y tiene sentada en su regazo a su última hija, Soledad.
Los recuerdos de abuela Isabel están archivados en mi memoria junto con los de la vieja casa de mis abuelos, ahora abandonada y en ruinas, en el número 6 de la antigua calle de las Toscas, hoy García-Estrada, en el barrio realejero de San Agustín. Era, o a mí me lo parecía, inmensa, como una residencia. Esa casa fue la catedral de la familia. La Ítaca protectora a donde todos regresaban y a la que siempre estuvieron atados. Allí pasaban sus hijos, ya mayores, temporadas de sus vacaciones acompañados de sus cónyuges e hijos. Allí fue a morir el pobre tío Agustín, tan joven, cuando lo trajeron de La Palma gravemente enfermo. Allí fue cuidado durante su enfermedad tío Pepe.
Yo la visité solo en contadas ocasiones y por cortos periodos de tiempo. Fue por los años cincuenta del siglo pasado, cuando era un niño, acompañando a mi padre. Un padre feliz de reencontrarse con su infancia. Entonces ya había pasado el primer periodo de su historia. Ya había muerto mi abuelo Manuel y mis tíos mayores, Agustín y José, a los que nunca pude conocer. Por aquel entonces todos llamábamos a aquel caserón “la casa de abuela Isabel”.
Recuerdo sus largos pasillos, iluminados por aquellos grandes ventanales; el patio interior y los jardines, donde jugábamos los niños; el garaje, en un extremo del jardín, con el viejo coche descapotable que había sido del abuelo, ya inservible, con su volante de madera donde yo me subía a soñar que conducía y aquel gran salón-comedor que iluminaba una inmensa vidriera desde donde se veía durante el día el Valle y durante las noches las luces del Puerto de la Cruz y las estrellas. En su larga mesa comían entre quince y veinte adultos. Los niños comíamos aparte, en una mesa baja, junto a la vidriera. El recuerdo de aquella vieja casona está tan difuminado por la lejanía del tiempo que hoy me parece como si nunca hubiera estado entre sus muros, como si solo los hubiera imaginado mientras leía una vieja novela.
Fotos actuales de la casa en ruinas
Fachada y vista posterior.
Mi abuelo, Manuel Espinosa Suárez, se casó en la última década del siglo XIX con Antonia María García Estrada, que fue realmente mi abuela. Con ella tuvo nueve hijos. el primer Agustín, que murió a los pocos días de nacer, y luego Juana, Agustín, José, Fernando, Antonio, Felisa, Isabel y Joaquín. Abuela Antonia María murió en el parto de Joaquín, cuando mi padre, Fernando, tenía unos cinco años, por 1905. Isabel y Joaquín, los más pequeños, no llegaron a la mayoría de edad, los restantes seis tuvieron descendencia.
Foto de 1905
Los hijos de abuela Antonia María, un poco después de su muerte.
Delante: Antonio, Felisa, Joaquín e Isabel.
Detrás: Agustín, Juana, Fernando y José
Joaquín, el más pequeño, sentado en el regazo de la mayor, Juana.
Abuela Isabel, que era hermana de abuela Antonia María, estaba muy unida a ella y le ayudaba en la crianza de su numerosa prole. Después de morir su hermana, abuelo Manuel le pidió que se casara con él. Abuelo Manuel y abuela Isabel, tuvieron cuatro hijos: Isabel, Manolo, Antonia María y Soledad. Isabel y Manolo tuvieron descendencia. Antonia María y Soledad, aunque murieron mayores, no tuvieron hijos.
Abuela Isabel se casó con su cuñado y se ocupó de la crianza de los ocho hijos de su hermana Antonia María, a los que siempre cuidó como si fueran suyos, y de los cuatro que ella tuvo. Su inteligencia fue tal que nadie pudo diferenciar el trato que siempre les dio a todos por igual. Todos, sin distinción, la llamaron siempre “madre”.
Foto de 1916
Mis abuelos, Manuel e Isabel, con los 10 hijos que alcanzaron la mayoría de edad.
La niña sentada en el regazo de abuela Isabel es su sobrina, Adela, que se quedó huérfana al nacer y que ella se ocupó de criar.
En primer plano, Soledad, de blanco y con lazo en la cabeza.
Sentados, Agustín, Felisa, Abuelo Manuel, abuela Isabel y Adela, y Fernando (mi padre).
De pié, detrás, Isabel, Juana, Antonio, Manolo, José y Antonia María.
En aquel enorme caserón vivieron también bajo su cuidado y protección otros familiares:
Agustín Espinosa Boissier, mi primo, que nació después de morir su padre, tío Agustín. Vivió allí desde su nacimiento hasta que se vendió la casa. Ella se encargó de criarlo y educarlo como su últimos hijo.
Su sobrina, Adela Hernández García, desde su nacimiento hasta que se casó. Era la hija de su hermana Adela García Estrada, que murió en el parto de su primera y única hija.
Su sobrina, Adela Hernández García, desde su nacimiento hasta que se casó. Era la hija de su hermana Adela García Estrada, que murió en el parto de su primera y única hija.
Su hermana, tía Maruca García Estrada, soltera, que vivió toda la vida con ellos.
Tía Lola Espinosa Suárez, la hermana de abuelo Manuel, que no tuvo hijos, cuando enviudó, siendo ya una mujer mayor, se fue a vivir con ellos hasta su muerte.
Su hermana, Margarita García Estrada, cuando se quedó viuda, con sus tres hijos, Telesforo, Nestor y Josefa. Telesforo y Josefa murieron jóvenes. Nestor vivió allí hasta que se casó.
Tía Felisa con sus tres hijos, mis primos Felisa, Juan y Pepa, vivieron allí unos cuatro años. Su marido, tío Juan, tuvo que irse a la Península, después del golpe de estado, cuando fue represaliado y cesado de su trabajo de telegrafista.
Una anciana pequeña, delgada, vestida siempre de negro, sentada cosiendo en una silla diminuta que no levantaba un palmo del suelo y a la que todos veneraban como a una virgen cristiana. Esa es la imagen que conserva, su viejo nieto, de abuela Isabel.
lunes, 9 de marzo de 2020
Coronavirus (NO)
Tanto nos pavoneamos de nuestro maravilloso cerebro y de nuestra prodigiosa inteligencia y un insignificante y microscópico virus se divierte jugando con nosotros al escondite.
¿Seremos capaces, algún día, de arrancarnos el orgullo, mirarnos al espejo y descubrirnos?
jueves, 5 de marzo de 2020
XXX El actor
Nunca he conseguido entender a la vida,
a los principios que la rigen
y a la forma en que ha evolucionado sobre el planeta.
Nunca he conseguido entender a nuestra especie.
El rebaño que marcha en fila,
siguiendo al líder,
marcando el paso y mirando al frente.
Nunca he conseguido formar parte de la sociedad.
Diseñada para la farsa,
el postureo
y la mentira.
Nunca he conseguido entender, sobre todo,
a mi mismo.
Que sigue fiel el guión,
sobre las tablas del escenario.
martes, 3 de marzo de 2020
XXX 74 años
Tinito, el más pequeño de los hijos del telegrafista y la maestra, se ha convertido en un viejo incrédulo y, a pesar del disparate absurdo y surrealista donde vivimos, nunca se ha sentido tan a gusto como en este último tramo de la vida.
Tinito, el más pequeño de los hijos del telegrafista y la maestra, que ayer jugaba en San Sebastián de la Gomera protegido y mimado por sus padres, hoy cumple 74 años.
Tinito, el más pequeño de los hijos del telegrafista y la maestra, que ayer jugaba en San Sebastián de la Gomera protegido y mimado por sus padres, hoy cumple 74 años.
martes, 25 de febrero de 2020
XXX Manifiesto surrealista
Es la apasionada búsqueda de la libertad lo que ha constituido constantemente el móvil de la acción surrealista.
ANDRÉ BRETON
Todo aquello que no ataca a la sociedad y a las instituciones no es surrealista.
LUIS BUÑUEL
Cada vez que un hombre no acepta la vida tal y como se la han presentado y se aparta del camino establecido, hay en él un surrealista.
ANDRÉ MASSON
Todas las épocas han tenido, tienen y tendrán sus surrealistas.
MAN RAY
El surrealismo era, entre otras muchas cosas, una revuelta contra la mediocridad. Los mediocres no están dispuestos a olvidarlo, y en todo momento están prontos para vengarse de los golpes merecidos que han recibidos.
ROBERT DESNOS
El surrealismo ha puesto los pies sobre el plato del oportunismo contemporáneo.
RENÉ CREVEL
Me declaro surrealista por el hecho mismo de ser fundamentalmente heterodoxo y el surrealismo no me impone más dogma que el de la libertad integral.
ALDO PELLEGRINI
lunes, 24 de febrero de 2020
XXX Juan Goytisolo
Juan Goytisolo Gay (Barcelona 1931-Marrakech 2017)
Hoy se pasea por mi mente el gran Juan Goytisolo, el enamorado de la cultura árabe y de Marrakech. Nació en Barcelona, se autoexilió en la dictadura y pasó su vida entre París y Marrakech, donde murió. Me vienen a la memoria sus enseñanzas:
El escritor es un ser solitario y se enriquece cuando transita en las fronteras de las culturas, de los países y de las lenguas. Es coetáneo de los poetas antiguos y medievales. Sabe unificar la intimidad y la distancia. Y siempre, siempre, siempre, duda de si mismo.
Toda obra nueva carece de interés si no es un salto al vacío.
Esta última frase me trae ahora a la memoria "crimen", de tío Agustín.
Esta última frase me trae ahora a la memoria "crimen", de tío Agustín.
Luego hablando del nacionalismo castizo y de la pureza ideológica, dice:
El significado de una cultura se revela en toda su plenitud gracias al encuentro y al contacto con las otras culturas.
viernes, 21 de febrero de 2020
XXX Yo también (intimidades)
Tenía 29 años, el 26 de septiembre de 1975, un mes antes de que naciera mi hija Yurena. Ese día el Consejo de Ministros, siguiendo las instrucciones del dictador, aprobó por unanimidad el fusilamiento de cinco de los once condenados a pena de muerte en juicio militar sumarísimo.
Este hecho, en el final de la dictadura —Franco moriría solo unos meses después— fue un verdadero escándalo a todos los niveles. A nivel interno se produjeron huelgas generales y altercados por todo el país. A nivel internacional gran número de actos de rechazo. El Papa, Pablo VI, envió un mensaje solicitando clemencia. Olof Palmer, el Primer Ministro sueco, organizó una campaña contra la sentencia. Nicolás Franco, hermano del dictador, le pidió que reconsiderara su postura. Infinidad de personajes, como el Cardenal Vicente Enrique Tarancón, lo intentaron. Todo fue inútil. Al día siguiente fueron fusilados. Yo con mi vieja radio de onda corta escuchaba las emisoras extranjeras y estaba al corriente de las noticias. Daba pena escuchar cómo se hablaba de nuestro sistema político y de nuestro país.
Yo era funcionario del estado —lo fui desde los 28 años hasta que me jubilé— y me encontraba cómodo en esa situación.
Unos días antes del fusilamiento nuestro jefe nos informó que todos los funcionarios teníamos que presentarnos en la Capitanía Militar para apoyar al dictador. También nos dejó muy claro que no se aceptaban disculpas de enfermedad o de cualquier otro tipo. Todos deberíamos cumplir la orden si no queríamos ser expedientados.
Agaché la cabeza, por no perder mi trabajo, y rabiando me presenté allí. Pasé una de las situaciones más humillantes y, al mismo tiempo, más surrealista de mi vida.
Todos los funcionarios nos reunimos en el gran patio interior de la Capitanía. Luego, por Delegaciones, fuimos entrando, en fila india, en una sala grande y larga. Yo la recuerdo lúgubre, como un gran tanatorio. Andamos despacio sobre una larga alfombra que unía dos puerta enfrentadas de la sala. En mitad del recorrido, a la derecha, había una tarima y sobre ella un gran sillón, en el que se sentaba un general lleno de entorchados y medallas. Al llegar a su altura, como se nos había instruido y como hicieron los demás, giré 90 grados, a la derecha, e incliné la cabeza en señal de pleitesía y de apoyo a las ejecuciones programadas.
A pesar del tiempo transcurrido, todavía, siento repugnancia de mí mismo y de mi cobardía.
jueves, 20 de febrero de 2020
La prostitución (NO)
Las modelos que utilizó Murillo para pintar sus famosas vírgenes, que tanto hemos todos adorado, fueron prostitutas de Sevilla.
Si nos limpiáramos el maquillaje y escarbáramos dentro de nosotros, descubriríamos, como en las vírgenes de Murillo, la prostitución, que es la característica esencial de nuestra especie.
domingo, 16 de febrero de 2020
XXX Los esclavos de la mentira
Una hora más tarde pasó el entierro del cochero de la esquina.
Iba su ataúd sobre su mismo coche de punto,
tirado por su mujer y su hijo pequeño.
Seguían al macabro vehículo siete caballeros enlevitados,
portadores de coronas de azucenas en la cabeza.
El enlevitado impar precedía a los otros seis
y llevaba una bandera española,
cuyo grueso mástil terminaba en una zapatilla despilfarrada.
En el sitio donde estaba antes mi estatua había ahora un burro apolillado,
cojo de una pata,
y un cubo de basura adornado con lirios blancos.
¿Era yo un caballo?
Crimen (1934)
Agustín Espinosa García
Tío Agustín, con esa prosa deslumbrante, se ríe -se descojona- de la podredumbre de los valores sociales con los que somos adoctrinados desde niños y que serán luego los fundamentos de nuestra existencia. Una existencia basada exclusivamente en la interpretación y las bambalinas.
Vivimos aferrados a las mentiras de ese adoctrinamiento con todas nuestras fuerzas y nada nos produce más irritación que algún impertinente destruya los pilares sobre los que se sustenta nuestra mísera farsa.
Él, consciente del riesgo, nos arrancó el disfraz y nos puso frente al espejo.
Ese fue su pecado, su crimen y su ruina.
Ese fue su pecado, su crimen y su ruina.
miércoles, 29 de enero de 2020
Las contradiciones de la vida (NO)
Ayer, 28 de enero de 2020, en el cementerio de San Francisco, en Los Realejos, en un sencillo y emotivo acto se recordó a tío Agustín. Con dicho homenaje se cerró el año espinosiano. Un año que ha servido para rescatarlo del olvido.
Después del golpe de estado de 1936, Agustín Espinosa García fue acosado y humillado por su revolucionaria pluma, viéndose obligado a renegar de ella y a quemar sus propios libros, circunstancias que precipitaron su prematura muerte. Se da la paradoja que es esa misma literatura revolucionaria, con su prosa inimitable, la que hoy se reedita y la que tanto se admira.
Su recuerdo debería servirnos para no olvidar nunca las consecuencias de aquel alzamiento militar y fascista que terminó con la rica vida cultural que amanecía en aquellos años.
Su recuerdo debería servirnos para no olvidar nunca las consecuencias de aquel alzamiento militar y fascista que terminó con la rica vida cultural que amanecía en aquellos años.
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